Vivimos sumergidos en un mundo desquiciado y favorecido por unas ideologías perversas que no buscan el bien del hombre sino que tratan de animalizarnos, mediante la destrucción de la Fe Católica suplantándola por una dictadura, per se, aberrante y maligna de lujuria, de gula y avaricia.

El MARXISMO CULTURAL, escuela de Satanás, lanza sus zarpas de veneno por todo el orbe, los medios de comunicación, los colegios, trabajos, universidades, museos, libros, revistas, radios o la televisión, el cine, internet, discotecas, bares…

Se hace más que nunca necesario recuperar la formación católica, renunciar a los placeres que nos ofrecen estos esbirros del demonio que con sus “lazos” y “cadenas”, atrapan las almas y las conducen al desfiladero.

Destruyendo el arte se contribuye a anular la recta formación, se socava la inteligencia y se la conduce a lo infrahumano.

El infantilismo social y político que padecemos conduce a una sociedad aborregada, con falta de criterio solido para diferenciar lo virtuoso de lo viciado, lo santo de lo perverso.