Hace poco más de un año un amigo me regaló un pequeño libro sobre la Virgen María, un libro del que yo nunca había oído hablar. Yo era creyente, pero apenas practicaba y casi no frecuentaba los sacramentos. La Virgen María me parecía amable, porque sabía que era la madre de Dios, pero me parecía una figura lejana, inalcanzable, una reina del universo que no podía preocuparse de un simple ser humano. Por eso mismo no entendía la importancia de su devoción.

El libro abrió de par en par mi entendimiento y sobre todo mi afecto hacia ella. Fue como descubrir a una Madre en el Cielo más importante incluso que mi madre de la tierra. Ese libro es “LAS GLORIAS DE MARÍA” de San Alfonso María de Ligorio, santo con rango de Doctor de la Iglesia. Más allá de los textos sagrados, probablemente no hay otro libro que explique mejor la importancia de la figura de la Santísima Virgen y del inmenso amor que nos profesa a cada uno de nosotros. Y todo con un lenguaje claro, preciso, con palabras y conceptos sencillos.

“Si reunieramos el amor de todas las madres del mundo hacia sus hijos todavía quedaría muy lejos del amor que siente María por cada uno de nosotros individualmente” San Alfonso María de Ligorio

María es una reina de misericordia, siempre dispuesta a ocuparse de cualquiera que se le encomiende por más pecador que sea, siempre que tenga propósito de enmienda. Es una madre amantísima siempre dispuesta a proteger en vida y aún en la hora de la muerte a cualquiera que quiera devolverle una mínima parte del amor que siente ella por cada persona. Es el mejor camino hacia Nuestro Señor Jesucristo.

Esta Reina es nuestra madre y nos alcanza el perdón de los pecados, la perseverancia y la muerte santa sólo con que se lo pidamos con fe. Es una abogada infalible, siempre dispuesta a todo para lograr reconciliarnos con Nuestro Señor.

Culaquier cosa que pidamos citando las palabras de la Salve: “Ea pues Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos” nos será concedida como explica San Alfonso, citando a Santa Gertrudis (como supo ésta por revelación).

Es imposible dice el santo que ningún devoto de María se pueda condenar. Podrá estar en pecado, pero si se encomienda a Ella con propósito de enmienda, María se encargará de que no pueda morir en pecado mortal y de llevarlo hacia Dios.

Toda esta enseñanza certera está aderezada con bellos ejemplos y eficaces oraciones y devociones, encabezadas por el Santo Rosario y el Santo Escapulario.

Al día siguiente de que mi amigo me regalara el libro, otra amiga, sin saberlo, me regaló una guia para rezar el Rosario. A través de estos pequeños signos puede entender el llamamiento de la Virgen en lo profundo de mi corazón. La Reina de Cielos y Tierra se dirigía a mi como si me dijera: “Querido Rafa, estoy aquí, quiero que me conozcas. Quiero que sepas que soy tu madre y que te amo”. Me sentí profundamente conmovido.

Después de casi 20 años volví a ir a Misa y a frecuentar los sacramentos. Y aún con luchas, caídas y contradicciones estoy decidido a continuar en el camino de la fe, con la ayuda de María, que sostiene mis pasos. Todo ello gracias al libro que me cambió la vida, que por cierto mi amigo había conseguido en un humilde rastrillo de una zona desfavorecida. Dios sabe encontrar sus atajos para llegar a los corazones.

Rafael María Molina Sánchez

1 Comentario

  1. Yo leí “Las glorias de María” gracias a tu recomendación, Rafael, tras escucharte hablar de ese libro en una entrevista que te hizo Javier Navascués en Agnus Dei, y también fue una de las lecturas más importantes de mi vida. Quede pues aquí pública constancia de mi gratitud.

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