A lo largo de toda nuestra contienda de 1936-39 se registraron huidas de la zona roja al extranjero en mayor o menor grado, y por diversas circunstancias, según las tropas nacionales iban liberando trozos de territorio; entre ellas cabe destacar la de unas 2.000 personas –muchos de ellos niños–, en Otoño de 1937, desde las provincias del Norte poco antes de su liberación.

Pero sería entre los meses de Febrero y Marzo de 1939, próxima ya la finalización de la guerra, cuando se produciría la gran avalancha de exiliados principalmente, como es lógico, a través de la frontera francesa aún en poder de los frentepopulistas, y en menor medida, al tenerse que hacer forzosamente en barcos, desde los puertos del Levante hacia Orán y Marsella.

Con todo ello comenzaba lo que hasta la fecha se ha venido en denominar “el exilio”, formado por todos aquellos que con razón o sin ella, decidieron dejar España en aquellos momentos.

De entre todos ellos los hubo que lo hicieron porque durante el conflicto habían asumido graves responsabilidades y/o tenían en su haber crímenes por los que responder. Otros, la mayoría, sólo al dejarse llevar por la propaganda que sobre todo durante los últimos meses de la guerra volcaron de manera torticera sobre la población de la zona frentepopulista sus dirigentes, partidos políticos y sindicatos.

En total, aunque las cifras varían enormemente según los historiadores, dicho exilio puede cifrarse entre un mínimo de 350.000 y un máximo de 400.000 personas de toda clase, condición, sexo y edad. De ellos, la mayoría, entre un 65 a 70 por ciento estaban de regreso a los pocos meses una vez que se dieron cuenta de que nada tenían que temer de las nuevas autoridades españolas porque ninguna responsabilidad tenían ni nada había contra ellos. Así, al final podemos cifrar en alrededor de unos 115.000 a 140.000 españoles los que decidieron no volver.

¿Pero qué fue de ellos? Pues como es lógico hubo de todo. Lo que sí ha sido general a todos es la creación de un mito según el cual ya no regresaron porque las condiciones en España lo hacían imposible debido a “la dictadura” y “el fascismo” que imperaban en ella, no sólo por ser contrapuestos a sus ideas “democráticas” y “liberales”, sino porque sus vidas corrían peligro debido a la crudeza de “la represión” que duró, según la propaganda incluso actual, hasta el mismo 20 de Noviembre de 1975.

Pues bien, para deshacer tamaña falsedad, vamos a dar razón de la verdad histórica, bien que de manera sucinta, pero animando a quienes así lo consideren y puedan a elaborar un catálogo pormenorizado de los exiliados que regresaron, ojo, durante el régimen de Franco.

Y es que no sólo los hubo, sino que fueron muchos, y entre ellos una buena parte más que significativos, es decir, de los que habían tenido grandes y graves responsabilidades en el otro bando, el frentepopulista, hecho incuestionable que se ha silenciado, o al menos no se ha publicitado, porque de haberse hecho hubiera puesto en tela de juicio buena parte de la historiografía, y sobre todo de la propaganda, que durante los años del franquismo, y durante los del actual régimen del 78, se ha sostenido sobre la base de la pretendida brutalidad de “la dictadura”. Máxime si tenemos en cuenta, como veremos, que los que regresaron lo hicieron por propia voluntad y no precisamente al final de “la oprobiosa”.

Y es que nadie, si ha conseguido huir de una dictadura totalitaria, opresora y sanguinaria, como hoy se dice de los años de gobiernos de Francisco Franco, vuelve a ella; y si vuelve es porque o está mal de la cabeza y quiere sufrir y morir, o… porque esa “dictadura” no lo es o ni mucho menos con los tintes sanguinarios con que se la viene pintando.
Por contra, y como prueba de lo dicho, no conocemos ningún caso de ninguno de los que pudieron escapar de la URSS o de los países del Este de Europa durante los años que estuvieron disfrutando del paraíso terrenal socialista, que volviera.

Un último apunte antes de pasar a relacionar una mínima, pero significativa muestra de los que volvieron: de los que no lo hicieron los hubo de dos clases, unos, los menos, porque conscientes de sus graves responsabilidades incluso criminales, siempre tuvieron miedo a tener que hacer frente a ellas, a pesar de conocer los múltiples indultos que el régimen decretó, incluido el de la extinción total de dichas responsabilidades, fueran de la gravedad que fueran, con motivo de la designación en 1969 de D. Juan Carlos como sucesor de Franco –por esa extinción total cuando volvieron a España Santiago Carrillo y Dolores Ibarruri nada había contra ellos–; otros, porque habían conseguido rehacer sus vidas en sus países de acogida, no sólo en su aspecto profesional, sino incluso personal con nuevos matrimonios, hijos y nietos. Aún con ello, estos últimos hicieron periódicos viajes a España para visitar a sus familiares de aquí.

VICENTE ROJO LLUCH (1894-1966).- Durante cuatro años participó en la guerra de Marruecos. Fue profesor de la Academia de Infantería de Toledo desde 1922 hasta 1932. Al estallar el Alzamiento en 1936 se mantuvo leal al Frente Popular. Actuó en los momentos iniciales del conflicto en Somosierra, luego en el Estado Mayor del Ministerio de la Guerra y como jefe circunstancial de una de las columnas de la agrupación del Coronel Otal. En Noviembre  de 1936 fue designado jefe de Estado Mayor del Gral. Miaja. En Marzo de 1937 fue ascendido a Coronel. Poco después Indalecio Prieto, entonces ministro de la Guerra, le nombró jefe de Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor del Ejército de Tierra del bando frentepopulista. Organizó las ofensivas de Huesca, Segovia, Brunete, Belchite, Zaragoza, y Teruel. En Octubre de 1937 fue ascendido a General. La conquista de Teruel le proporcionaría la más alta condecoración del Ejército frentepopulista, la placa laureada de Madrid. Después organizaría las ofensivas de Aragón, Levante y el Ebro. Terminada la guerra como Teniente General se exilió en Bolivia. Regresó a España en 1957; enterado Franco de su regreso dijo “No sé por qué no ha vuelto antes”. Murió en Madrid en 1966.

SEGISMUNDO CASADO LÓPEZ (1893-1968).- En 1936 era Comandante. Al estallar el Alzamiento fue nombrado jefe de la escolta presidencial de Azaña, desplegando al tiempo gran actividad en la organización del Ejército frentepopulista. Participó en la defensa de Madrid, combatió en la sierra madrileña, en la batalla del Jarama y la de Brunete ya con el grado de Coronel. En 1939 era jefe del Ejército del Centro. En la noche del 5 al 6 de Marzo de 1939, Casado se sublevó contra el gobierno del comunista Juan Negrín, formando el Consejo Nacional de Defensa. Entregado Madrid el 28 de marzo de 1939, Casado y otros miembros de dicho Consejo huyeron a Valencia y de ahí al exilio. Casado regresó a España con su familia en 1961. Murió en Madrid en 1968.

ENRIQUE CASTRO DELGADO (1907-1964).- Dirigente comunista pro-soviético y miembro del Comité Central del PCE. Participó en la neutralización de la sublevación del Cuartel de la Montaña en Madrid. Fue quien ordenó el fusilamiento de la mayoría de los sublevados que se rindieron. Fundó el 5º Regimiento de Milicias Comunistas. En Diciembre de 1936 fue designado director general de Reforma Agraria, ocupando asimismo diversos cargos en el Comisariado Político. Al concluir la contienda se exilió a la URSS. Regresó a España en 1964, muriendo en Madrid en 1965.

MARIANO GAMIR ULIBARRI (1877-1962).- General de brigada. En Julio de 1936 se hallaba destinado en Valencia, colaborando activamente en la neutralización de la sublevación en tal ciudad. Tomó parte en la campaña de Teruel y en Junio de 1937 en la del Norte, donde asumió el mando supremo. Al terminar la contienda se exilió a Francia. Regresó a España en 1955, falleciendo en Valparaíso de Abajo (Cuenca) en 1962.

JOSÉ VILLALBA RUBIO (1899-1960).- Coronel de Infantería. En Julio de 1936 era el jefe de la guarnición de Barbastro (Huesca). Encargado del frente de Huesca, intentó ocupar dicha capital pero fracasó. Más tarde se encargó de la defensa de Málaga, pero la ciudad fue ocupada por los nacionales huyendo de ella. Acusado de traición por los frentepopulistas, fue detenido, procesado y encarcelado, aunque poco después obtuvo la libertad. Al salir de la cárcel desempeñó cargos secundarios hasta el final de la contienda. Se exilió a Francia. Regresó a España en 1950, falleciendo en Madrid en 1960.

FRANCISCO LÓPEZ DE GOICOECHEA.- (1894-1973). Magistrado, jurista y político Al producirse el Alzamiento permaneció leal al Frente Popular. Se incautó, junto con otros colegas del Colegio de Abogados de Madrid, institución de la que fue nombrado Decano. Asimismo, durante la guerra ocupó los cargos de Magistrado del Tribunal Supremo​ y Presidente de la Audiencia de Murcia. Terminada la contienda se exilió en Francia, y posteriormente a México y Cuba Regresó a España en 1964. Falleció en 1973.

JUAN LÓPEZ SÁNCHEZ (1900 – 1972).- Miembro del grupo anarquista “Solidaridad” y secretario del comité nacional de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1930. Durante la guerra fue uno de los cuatro ministros de la CNT en el segundo gobierno de Largo Caballero, ocupando la cartera de Comercio. Terminada la contienda se exilió a Hispanoamérica y luego al Reino Unido. Formó parte de la Alianza Democrática Española, junto con el coronel Segismundo Casado y el socialista Wenceslao Carrillo, una organización de oposición al franquismo inspirada por  el escritor Salvador de Madariaga. Regresó a España en 1967, colaborando con la organización sindical del régimen. Murió en 1973.

ALBERTO JIMÉNEZ FRAUD (1883 – 1964).- Profesor y pedagogo. Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios y primer director de la Residencia de Estudiantes. Al estallar la guerra, consiguió inmunidad diplomática para la Residencia, que se convirtió en Hospital de Carabineros. En 1936 salió para Francia, instalándose más tarde en Inglaterra. En 1963, ya jubilado, volvió a Madrid. Contratado como traductor de la ONU murió en Ginebra en 1964.

VICTORIO MACHO (1887- 1966).-  Escultor; precursor de la escultura contemporánea española. En 1936 fue nombrado por el Gobierno frentepopulista académico de Bellas Artes de San Fernando. Abandonó  Madrid junto a dicho Gobierno en Noviembre de 1936 trasladándose a Valencia. Al termino de la contienda se exilió por varios países: Francia, Rusia y finalmente Perú. Regresó a España en 1952 instalando su casa y taller en Toledo. En 1964 fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica. Murió en 1966.

ENRIQUE MOLES ORMELLA (1883 – 1953).- Farmacéutico, químico y físico. Durante la contienda fue director general de pólvoras y explosivos del gobierno frentepopulista. Cuando finalizó la guerra se exilió en Francia. Regresó a España en 1941, siendo encarcelado y puesto en libertad en 1945. Murió en Madrid en 1953. En su memoria se creó el Premio Nacional de Investigación Enrique Moles.

SANTIAGO ONTAÑÓN (1903-1989).- Escenógrafo y dramaturgo. Encuadrado en el ámbito de la generación del 27.  Al estallar la contienda fue nombrado, por la comunista María Teresa León, escenógrafo jefe de las Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro frentepopulista, colaborando activamente en las actividades del Teatro de Arte y Propaganda; participó asimismo en los congresos de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. ​ Terminada la guerra formó parte del grupo de dirigentes frentepopulistas que solicitaron asilo político a la Embajada de Chile en Madrid, marchando a dicho país. Regresó a España a mediados de los años 50, retomando su carrera, llegando a participar en decenas de películas en la década de los sesenta y setenta, entre otras “El verdugo”. Murió en Madrid en 1989.

JOSÉ TRUETA RASPALL (1897 – 1977).- Científico y médico. Durante la contienda colaboró con el jefe de los servicios quirúrgicos del Ejército frentepopulista, Joaquín d’Harcourt. Separatista acérrimo se exilio en el Reino Unido. Volvió a Cataluña en 1966, residiendo en Barcelona y Gerona hasta su muerte en 1977.

MANUEL ALTOLAGUIRRE BOLÍN (1905 – 1959).- Poeta, guionista y cineasta, perteneciente a la Generación del 27.  Comunista. Durante la guerra fue miembro de la Alianza de Intelectuales Antifascistas​ y director de La Barraca,  llegando incluso a alistarse voluntario, realizando numerosos proyectos de imprenta y editoriales con fines propagandísticos; se dio el caso de que sus dos hermanos, Luis, también comunista, y Federico, militar y amigo de Franco, fueron fusilados en Agosto de 1936 en Málaga por milicianos anarquistas. Se exilió en Francia y Cuba. Regresó a España en 1950. Trabajó como periodista y guionista, llegando a ser premiado en Cannes. Murió, junto a su esposa, en accidente de tráfico en 1959 cuando volvía de la gala del Festival de Cine de San Sebastián a la altura de Cubo de Bureda, provincia de Burgos.

JOSÉ BARDASANO BAOS (1910 – 1979).- Pintor. Miembro de las comunistas Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Muy activo como propagandista en el bando frentepopulista durante la guerra siendo uno de los más importantes cartelistas de dicho bando. Se exilió a Méjico. Regresó a España en 1960, donde continuó exponiendo su obra y recibiendo numerosos galardones nacionales e internacionales. Murió en Madrid en 1979.

JAVIER BENGUEREL LLOBET (1905 – 1990).- Escritor. Separatista acérrimo. En 1940 se exilió en Chile. En 1954 regresó a Cataluña. Un año más tarde fundó “El club dels Novel.listes”, en el que radicaron numerosos escritores cuya característica era publicar todas sus obras en catalán. Falleció en Barcelona en 1990.

PEDRO CALDERS ROSSINYOL (1912 – 1994).- Escritor. Separatista. Con el estallido de la guerra colaboró activamente con la Generalidad de Companys. En 1937 se incorporó al ejército frentepopulista como técnico cartógrafo. Tras el final de la guerra se exilió en Méjico. Regresó a España en 1962. Al año siguiente recibió el Premio Sant Jordi por la novela L’ombra de l’atzavara en catalán. Siguió, como otros muchos, publicando en catalán. Falleció en Barcelona en 1994.

RAFAEL DIESTE GONÇALVES (1899 – 1981).- Escritor. Comunista y separatista. Durante la guerra formó parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, siendo muy activo en labores de propaganda; fue nombrado director del Teatro Español de Madrid. Se exilió en 1939. Después de breves estancias en Francia, Países Bajos y Uruguay, se estableció en Buenos Aires. En 1961 volvió a La Coruña y, un año después, publicó en la Editorial Galaxia, consagrada en exclusiva a autores en lengua gallega, una reedición ampliada de Dos arquivos do trasno. En 1970 ingresó como miembro de número en la Real Academia Galega. Falleció en Santiago de Compostela en 1981.

ARTURO DUPERIER VALLESA (1896 –1959).- Físico. En 1937 representante de la España roja en París en la Conferencia Internacional de Cronometría y Metrología. En 1939 se exilió a Inglaterra. En 1953 volvió a España, ocupando de inmediato la Cátedra de Radiación Cósmica  en la Universidad de Madrid. Electo miembro numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1958. Falleció en Madrid en 1959.

CARLOS FONTSERÉ CARRIÓ (1916 – 2007).- Cartelista. Anarquista. Durante la guerra destacó por sus trabajos para la CNT, la FAI y el POUM. En 1939 se exilió a Francia y posteriormente a Méjico y Nueva York. Trabajó junto a Salvador Dalí y Cantinflas, así como en Hollywood. Regresó a España en 1973. Falleció en Gerona en 2007.

Fco. Bendala Ayuso