Oh, felicidad y alegría por el cielo producida.
Hablar de las cosas del alma no fatiga,
comida que no cansa
y que el alma necesita.
Oh, hermosura que del cielo baja,
como quisiera quedarme en TÍ dibujada.
La Eternidad sería una vida
y el pesar de tantos,
se volvería calma.
Mi alma te ama,
no quieras dejarme olvidada.
Transforma nuestro interior
y nuestros males aparta.

TÚ ERES SEÑOR…

Manjar exquisito
que alimenta mi alma,
ternura de cielo
que me arrebata en la calma.
Tesoro amoroso de bondad infinita,
dulzura y encanto
que enjuga mi llanto.

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Rumorosas palomas blancas.
Plumas de ángel batidas
en la paz y la calma.
Mi oración subió al cielo
y me tomaste cual flor hermosa
en Tu divina palma.
Lágrimas de alegría bajaron por mis ojos
y descansé en el silencio de la noche amada.
Los ángeles del cielo
subían y bajaban
y entre los lírios blancos,
recogidos ruiseñores, al oído me cantaban.
Bendito fue el día en que decidí declinar mi rostro en Tu Divino pecho
y oir de Tu corazón aquel precioso latir de cielo.

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El silencio que todo lo abarca,
solo nos permite amar
sin palabras.
Porque es un Amor en el silencio,
hermoso,
de la intensidad callada.
Amor de silencios prolongados
en que el Espíritu cabalga,
y llega a la Unión con el Amado.