En la catedral de Santa Fe se encuentra una pequeña estatua, de un metro de altura, de Ntra Sª de la Conquista o Conquistadora, sosteniendo al Niño JESÚS. Fue tallada en España. María lleva un vestido ricamente bordado, y luce una corona enjoyada. Su semblante real tiene una expresión serena.

La estatua llegó al nuevo mundo en los años veinte del siglo XVII.  En las décadas siguientes, las personas no practicaban la religión como debían. La Virgen MARÍA  apareció en una visión a una niña, advirtiéndole que la colonia sería invadida debido a la pérdida de la fe y de la vida religiosa.

En el año 1680 los indios locales se levantaron y atacaron a los españoles. Los colonos supervivientes escaparon a México llevándose la estatua.

En 1691 Don Diego de Vargas, católico ferviente, llevó a cabo el reasentamiento de la ciudad de Santa Fe. Llevaba consigo la estatua de Nuestra Señora cuando volvía a entrar en Nuevo México.  Él atribuyó su éxito a “la Reina Soberana, la Santísima Virgen”.  Los españoles eran pocos en número y la victoria sobre los nativos fue incruenta.

Todavía se muestra una gran devoción a la Virgen MARÍA en la Catedral de San Francisco, que incluye procesiones, fiestas y otras celebraciones.