El cine degenerado: cómo identificarlo y combatirlo por José Antonio Bielsa Arbiol

Acercarse a la cartelera cinematográfica de nuestros días confirma una gran evidencia: en torno al 80 % de los productos exhibidos puede catalogarse como “cine degenerado”, fiel ilustración de las consignas del marxismo cultural y la corrección política imperantes.

¿Es usted uno de esos consumidores que acuden con la masa indiferenciada los fines de semana a las multisalas de cine para deglutir el engendro del mes? ¿O acaso se conforma con ver de tarde en tarde alguna peliculita por la caja tonta, tragando de paso cuanto anuncio le cuelen durante la emisión? ¿Tal vez rezuma esa simpática cinefilia que sólo logra aliviar en las polvorientas salas de las filmotecas del Reino? ¿O entre el cúmulo de desperdicios que le rodean, y ante el cierre de su videoclub habitual, ha tenido que ingeniárselas para conformar su propia videoteca personal? Preguntas prosaicas las aquí expuestas, que merecen sin embargo una pequeña reflexión.

Partiremos de un principio incontestable: que en mayor o menor grado, somos esclavos de la imagen. Así, cuando una imagen es proyectada sobre una pantalla en blanco, en una oscura sala, a una velocidad de veinticuatro fotogramas por segundo o así, la impresión puede ser demoledora, ¿o no? Especialmente la primera vez. Por eso es importante que el comienzo, al menos a las más tiernas edades, sea objetivamente bueno.

Y es que asistimos a una inexorable degradación del cinema en todos los órdenes. Hasta hace no muchos lustros, todavía podían descubrirse en las salas de cine películas estimables, con aciertos narrativos o estéticos, en las que se manifestaba al menos un cierto respeto por la inteligencia del público. Cineastas y realizadores, con ideas razonables más o menos pensadas, manifestaban su genio, su talento o su medianía profesional a través de sus respectivas puestas en escena, entregando trabajos que oscilaban entre la excelencia y la insignificancia. Por la pantalla transitaban (aunque cada vez menos) seres humanos de carne y hueso, íntegros, que conseguían arrastrar consigo al espectador, atrapándolo cuán larga era la proyección del filme. Estos tiempos ya han pasado y no volverán. El cine legítimo, para qué engañarnos, murió hace tiempo, posiblemente en la década de 1980, cuando los últimos maestros entregaban sus grandes obras postreras; desde entonces y hasta nuestros días, la esporádica aparición de algunas notables entregas aisladas no ha conseguido quebrar la sensación de vacío creativo y pérdida de sentido fílmico de una industria envilecida por el mercado y las consignas políticas dominantes, virtualmente mediatizada por seudolenguajes no cinematográficos como el del videoclip, el videojuego o el anuncio televisivo, sin descender a cotas más bajas.

Esta imparable degradación del cinema supone, y confirma, el triunfo del denominado cine degenerado, al que se ha dado impunemente vía libre para devastar las estructuras mentales de toda una generación ahogada en las letrinas del marxismo cultural. ¿Qué contra-valores promueve este anti-cine destinado a menoscabar la inteligencia del público y pervertir su moral? ¿Cómo logra imponerse este hollywoodismo de cloaca a las masas como parte del Sistema, aceptado y reverenciado?

Para empezar, es preciso abolir prejuicios y poner al cine degenerado en su ínfimo lugar, con independencia de su factura formal/industrial o su (falso) prestigio crítico: sea un subproducto de serie Z al servicio de algún culturista del momento destinado al mercado del vídeo, sea una publicitada superproducción destinada a inflar las taquillas y de paso arrasar en la entrega de los Óscar, la composición química de los ingredientes siempre suele ser la misma, si bien unos ingredientes presentan mayor calidad/entidad que otros, pese a que su composición, insistimos, sea la misma. Vayamos por partes.

Primero, ¿cómo identificar este tipo de productos? Cada día que pasa es más fácil desenmascarar este fraude que llamamos cine degenerado, sólo hay que estar atentos al detrito gelatinoso que nos van a servir en el plato. Se calcula que en torno al 90% de las producciones del Hollywood coetáneo y en menor porcentaje las de sus satélites (entre ellos el cine español de nuestros días) puede catalogarse como cine degenerado, y es que el cine degenerado de 2018 resulta obviamente mucho más identificable y prolífico que el de 1998, y ya no digamos que el de 1978: su rastrera naturaleza instrumental ya no intenta siquiera ocultar lo escandaloso de sus presupuestos: lo que antaño se intentaba ocultar y colar de forma subliminal en la mente del adormecido espectador, hoy se muestra y ensalza con un regodeo francamente escandaloso. Pero muchos espectadores, narcotizados y alienados en esta barbarie, tragan y digieren sin cuestionar nada de lo que ven y oyen, ya que ni visionan ni escuchan. Dos características mínimas, al menos, confirman y desenmascaran el cine degenerado como lo que en verdad es (la mayor fábrica de lavado de cerebro y creación de estereotipos del globo), a saber:

1) La promoción descarada de los contra-valores, debidamente dosificados o magnificados a lo largo de unos metrajes, por lo general, intercambiables y embrutecedores, entre efectistas y alambicados, haciendo gala de todos y cada uno de los tics de la posmodernidad: cualquier peliculilla de Almodóvar en España o de Tarantino en Usa pueden servirnos de ejemplo. Entre estos contravalores/asuntos recurrentes, se subrayan con inusitada persistencia en los últimos tiempos los siguientes, a saber: abortismo (Un asunto de mujeres [Claude Chabrol, 1988]), alcoholismo (Factótum [Bent Hamer, 2005]), anarquismo (V de Vendetta [James McTeigue, 2006]), canibalismo (Holocausto caníbal [Ruggero Deodato, 1980]), capitalismo (El lobo de Wall Street [Martin Scorsese, 2013]), comunismo/maoísmo (Soñadores [Bernardo Bertolucci, 2003]), conductas estúpidas (Billy Madison [Tamra Davis, 1995]), consumismo (Sexo en Nueva York 2 [Michael Patrick King, 2010]), drogadicción (Dos colgaos muy fumaos [Danny Leiner, 2004]), feminismo (Fabricando al hombre perfecto [Susan Seidelman, 1987]), homosexualismo (La ley del deseo [Pedro Almodóvar, 1987]), humor obsceno (American Pie 7 [John Putch, 2009]), lesbianismo (Carol [Todd Haynes, 2015]), nihilismo (Harold y Maude [Hal Ashby, 1971]), pedofilia (Lolita [Adrian Lyne, 1997]), pornoterrorismo (Baise-moi [Virginie Despentes y Corali Trinh Thi, 2000]), prostitución (Puta [Ken Russell, 1991]), sadomasoquismo (Nymphomaniac [Lars von Trier, 2013]), travestismo (Las aventuras de Priscilla, reina del desierto [Stephan Elliot, 1994]), violencia gratuita (Hostel [Eli Roth, 2005]), etc., etc. Si a esta retahíla sumamos tendencias recurrentes como la falsificación de la Historia (Ágora [Alejandro Amenábar, 2009]), la promoción del New Age (The New Age [Michael Tolkin, 1994]), la eurofobia (Amistad [Steven Spielberg, 1997]) y un antiblanquismo (racismo antiblanco) en alza (Black Panther [Ryan Coogler, 2018]), no nos costará demasiado trabajo identificar qué clase de sujetos y entes vinculados al globalismo transnacional están detrás de esta industria de manipulación destinada -como cierta moderna psiquiatría- a liquidar y desmantelar la mente del espectador.

2) La destrucción del lenguaje cinematográfico, pervirtiendo los resortes normativos de la puesta en escena clásica (modo de representación institucional). Esta destrucción, que nada tiene que ver con las tentativas vanguardistas/experimentales de un Godard o un Chris Marker, puede asimilarse cotejando dos filmes comerciales de su tiempo harto antitéticos, separados por casi siete décadas de progresiva degradación: Los violentos años veinte (Raoul Walsh, 1939) versus La jungla 4.0 (Len Wiseman, 2007). La comparación resulta demasiado sangrante como para tomársela en serio, mas es evidente que entre la gran obra maestra de Walsh y el engendro neo-capitalista a continuación referido, dicha comparación resulta insoportable, de puro ofensiva. Y es que un maestro clásico como Walsh, cuya concepción cinematográfica se fundaba en el elaboradísimo estudio de la puesta en escena (composición, movimientos de cámara, valoración de los actores y los objetos en el plano, iluminación, columna sonora, etc.), nada tiene que ver con la ensalada de planos brevísimos y acelerados del ruidoso engendro al servicio de Bruce Willis, cuya única motivación “narrativa” parece ser/no ser un montaje irreflexivo e incoherente al servicio del propio Willis y su sempiterna camiseta, es decir al servicio de la nada misma.

Y segundo, ¿cómo combatirlos una vez identificados? Obviamente, la mejor arma de combate contra esta industria embrutecedora del cine degenerado es el boicot a todos y cada uno de sus productos (merchandising incluido), sin olvidar por supuesto la información consiguiente que nos haga conocedores de ellos, divulgando al mayor número posible de personas qué fines persigue esta industria y qué recursos utiliza para consumar su plan criminal de imponer un cambio de paradigma antropológico fundado en la corrupción del gusto y, por ende, de la mente. En consecuencia, animamos al público a boicotear estos productos que ningún bien le harán en cuanto espectadores (a ellos y a su entorno), al tiempo que les invitamos encarecidamente a conocer o revisar las grandes obras maestras del cine del pasado (por el precio de una entrada al cine se puede adquirir un deuvedé que bien puede pasar a formar parte de una videoteca personal), de la mano de esos cineastas auténticos que conforman el canon del cine legítimo o perenne.

Sólo así podremos aplastar a este Leviatán siniestro y enmascarado por los poderes fácticos del Sistema. Y es que, dadas las ingentes cantidades de dinero que mueve, el cine industrial se dirige obviamente a un público de masas. Ahora bien, ¿qué ocurriría si dicho público dejase de ser “de masas”? Urge, en consecuencia, forjar y consolidar una masa mínima crítica de espectadores/cinéfilos dispuestos a dar la batalla por las ideas, renegando de esa abyección que supone el cine degenerado.

De modo panfletario y desprejuiciado, digamos NO al cine degenerado y sí al cine con valores.

1 Comentario

  1. Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de Nuestro Señor:

    Sábado 4 de junio de 2011

    La conversión, como resultado directo de Mis mensajes dados a ti, se está extendiendo por todo el mundo. Regocíjate porque te dije que Mi Palabra, cuando fuera leída, encendería almas por todas partes, incluyendo a aquellos pecadores tibios. Cuando di Mi Palabra al mundo hace miles de años a Mis amados Apóstoles, hicieron un impacto profundo en la humanidad. Hoy día, – a excepción de los seguidores de Dios el Padre Eterno y de Mí Su Hijo, Jesucristo – mucho de lo que fue enseñado, tristemente ha sido olvidado.

    Mis comunicaciones a través tuyo, hija Mía, es tratar de simplificar Mis Enseñanzas. Lo que es más importante, la razón por la cual Yo hablo ahora es para recordar, enseñar e instilar Mi Santísima Palabra en las mentes de Mis hijos, para que puedan ser salvados de las garras de Satanás.

    Hija Mía, te he llenado tu alma, a través del Don del Espíritu Santo, con el poder del discernimiento. Este poder se te da no solo para que puedas entender estos mensajes, sino para revelarte la maldad del pecado. Ahora, cuando presencias el pecado te sientes enferma a tal punto que esto te hace sentir agitada. Te estoy dando ahora a que pruebes un poco de lo que Yo sufro cuando veo a Mis hijos infestados con el pecado.

    Muchos de aquellos que ves en tu vida cotidiana, a través de los medios de comunicación, películas y en la TV, te confunden. El pecado, cuando está presente en las almas, se manifiesta a sí mismo de una forma que es clara de ver a través de ciertas señales. Tú, hija Mía, puedes ahora, a través de Mis gracias, discernir inmediatamente el pecado en alguien. La primera señal que verás es arrogancia y orgullo, donde un hombre se considera más importante que otro. Otras señales que se te presentan surgen del pecado de orgullo y de codicia.

    Uno de los pecados más desenfrenados en el mundo de hoy es la perversidad sexual. Cuando es presentada al mundo, será siempre encubierta por el humor. Esta es una manera ingeniosa de tratar de convencer a otros de que es una parte natural de su composición humana. Mira, hija Mía, a toda persona en el mundo le gusta reír y necesita un sentido del humor, que es un Don de Dios. Así que cuando el comportamiento sexual desviado es promovido, usualmente será presentado para hacerte reír. Esto es cuando degrada no solo a la mujer, sino donde influenciará a los niños pequeños, para que ellos acepten el maligno comportamiento decadente como la normal cultura del pop.

    A Satanás le gusta reclutar almas jóvenes. Así que utiliza medios modernos para hacer blanco de estas valiosas ovejitas Mías. Ellos, Mis hijitos, imitarán involuntariamente el desagradable comportamiento que será alimentado aún más por la presión de sus compañeros.

    Advertencia a aquellos en la industria de la música

    Yo advierto ahora a todos aquellos en la industria de la música, el cine y las artes. Si continúan contaminando a Mis hijos, serán castigados severamente. Ustedes, Mis equivocados hijos, son títeres en el arsenal de Satanás. Los utiliza primero seduciéndolos a través del atractivo de la riqueza, fama y opulencia. Luego él les invade el alma. Después de esto los arrastrará a las profundidades de la depravación, en donde sus demonios entrarán al cuerpo de ustedes para que ellos puedan exteriorizar sus propias horribles lujurias y actos depravados de sexualidad. Todo el tiempo ustedes pensarán que esto es solo entretenimiento inofensivo. ¿No saben que sus almas están siendo robadas? ¿No les importa? ¿No se dan cuenta de que si cometen estos actos de obscena sexualidad depravada se perderán para siempre? A medida que ustedes lujuriosamente anhelen más emoción cuando el último acto ya no los emociona, se harán insaciables. Después de eso se autodestruirán. ¿Por qué creen que muchos de ustedes que están viviendo en esta falsa fachada, que es la cultura de las celebridades, cometen suicidio? ¿Tomando sobredosis de drogas? ¿Sintiéndose deprimidos? ¿Desesperados desgarrando sus corazones? ¿No saben que Satanás quiere sus almas rápidamente? Lo más pronto que mueran en pecado mortal, lo más rápido que Satanás puede robar sus almas de Dios Padre Todopoderoso, su Creador.

    Es difícil para Mis hijos que están atrapados en esta mentira, entender. Pero piensen en esto así. Aun cuando estén en pecado, todavía está la Luz de Dios presente en ustedes. Muchos pecadores y ateos no se dan cuenta de esto. Continúan en su espiral de pecado hacia abajo, acercándose al Infierno. Sin embargo, es solo por la Luz de Dios que se mantienen cuerdos. Sin la Luz de Dios este mundo estaría en oscuridad. Esta oscuridad, una vez experimentada, los aterrorizará. Los actos pecaminosos de ustedes no solo les serán repulsivos, sino que también querrán correr y esconderse. Porque aún entonces si la Luz de Dios apareciera de pronto, ustedes no serían capaces de resistir el resplandor o el poder.

    Sin la luz de Dios hay una oscuridad total del alma. Porque ustedes, hijos Míos, nunca han tenido que prescindir de esta luz, no serían capaces de sobrevivir si, y cuando, esta Luz se apagara.

    Nutran su alma, es todo lo que se llevarán con ustedes a la siguiente vida

    El Aviso les dará un sentido de lo que esta sensación será. Si estuvieran en pecado mortal durante El Aviso, no teman ya que es solo eso, una advertencia. Tristemente, tan impactantes serán los pecados de ustedes cuando los vean en su crudo y repugnante estado, que podría afectarlos físicamente con conmoción. No esperen hasta entonces. Hagan ahora algo respecto a su vida espiritual. Consideren la dignidad de su alma. Nutran su alma porque es todo lo que se llevarán con ustedes a la siguiente vida. Su cuerpo no tiene consecuencia. Sin embargo, si utilizan su cuerpo, dado a ustedes por Dios Padre Todopoderoso como un regalo, de forma pecadora, que puede hacer que otros pequen, será su cuerpo el que cause la caída de su alma.

    Piensen, hijos Míos, en su futura felicidad. Porque su tiempo en la Tierra es solo una fracción del tiempo que experimentarán en su existencia. Fallar en cuidar su alma les garantizará su abandono aislado en el Infierno, en el que no existe vida, solo pena eterna y tortura.

    Cada día millones flotan velozmente hacia las puertas del Infierno

    Cada día millones de almas, al momento de la muerte, flotan velozmente hacia las puertas del infierno. Gente poderosa, líderes, ricos, pobres, cantantes, artistas, terroristas, asesinos, violadores y aquellos que han tenido abortos. El único común denominador que todos ellos comparten es este. Ninguno de ellos creyó que el Infierno existe.

    Su amoroso Salvador y Maestro

    Jesucristo

    Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/jun-04-2011-satanas-recluta-gente-joven-a-traves-de-la-cultura-pop/

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