Deberíamos regresar a sistemas antiguos, adaptados hasta cierto punto al siglo XXI, tanto a nivel nacional como a nivel Europeo en general. Yo pienso, que por ahí pasa la verdadera salvación de la cultura europea cristiana.

Europa debe estar asentada de nuevo en el tradicionalismo y abandonar el liberalismo, potenciado este por la para mi ”horripilante”, masónica, Unión Europea, si quiere sobrevivir.

Vean como la mayoría de los países que forman parte de la UE, están empezando a estar cansados de ella e incluso de sus propios sistemas nacionales. No me sorprende, allí donde pone su mano el sistema liberal, sea país u organización basada en el, campa a sus anchas la injusticia y lo arrasa todo.

Llámenme loco si quieren pero, si fuera todavía posible, dentro de ese regreso a sistemas antiguos, deberíamos volver a ”rescatar” la figura del Emperador cristiano en Europa. Un Emperador, que colaboraría estrechamente con una renovada y fortalecida Iglesia Católica, y con una especie de ”Cortes” europeas cristianas, en las cuales estén representados todos los pueblos y con ello todas las culturas cristianas de Europa. La unión y el fortalecimiento con ello, sobre todo, a través del cristianismo del continente, para extirpar a nivel nacional, entre otras cosas, la salvaje ingeniería social anticristiana, y en el exterior, ser inmunes a la inmigración islámica e incluso para la expansión de la propia fe cristiana, yo creo que debería ser un objetivo, por lo menos, a tener en cuenta.

Un Emperador cristiano, coronado de nuevo por el Vicario de Cristo en la Tierra, con mentalidad y espíritu de cruzado, que con la espada en la mano defienda y proteja a la Santa Iglesia Católica, la palabra de Dios y al pueblo frente a Satanás (ese gran embaucador), donde y cuando sea necesario, y además, ayude a potenciar y como dije a extender de nuevo la fe cristiana, con ayuda del Papado, y con la ayuda ambos a su vez de Dios.

Europa tiene como modelo a Carlomagno o, relativamente más cercano a nosotros, al Emperador Carlos V. Dos figuras para mi admirables.

Tal vez España podría aportar mucho a esa idea, cogiendo y utilizando, para empezar, como base su concepto de Hispanidad. Aunque, bien es cierto, nuestro país necesitaría antes unas grandes y profundas reformas.

Creando algo así como una mancomunidad Hispánica por un lado, junto con la corona imperial cristiana en Europa por el otro, podrían ser los ”motores” que traerían con el tiempo, la serenidad y la salvación a este mundo.

Un mundo, desgraciadamente, cada vez más confuso, perdido y caótico.

2 Comentarios

  1. La figura del Emperador Católico europeo, no es otro que el profetizado Gran Monarca, que junto con un Papa Santo establecerán de nuevo la fe católica en Europa, derrotando al Islam y a todas las herejías. Ver “La Apología del Gran Monarca” del P.Corbató. Eso es lo que nos tiene preparado la Divina Providencia.

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