A un periodista raras veces -más aún, nunca-, le sucede que le den una cita para una entrevista en el cielo. A quien esto escribe le sucedió el 28 de septiembre del año pasado. «¿Cómo se imagina el cielo?», fue la última pregunta que hice al padre Roberto Busa, el jesuita que inventó la lingüística informática. «Como el corazón de Dios: inmenso», respondió. Luego añadió: «Mire, lo espero también a usted en el cielo». Se volvió hacia el fotógrafo Maurizio Don: «También a usted. Y si tardáis, como espero, me encontraréis sentado así a la puerta». Cruzó las manos y comenzó a mover los dedos pulgares diciendo: «No llegan nunca, estos tipos…».

Gracias a Santo Tomás de Aquino

Desde las diez de la noche del martes 9 de agosto, el padre Busa está en el umbral de la puerta esperándonos. «Sin prisa», reafirmaría ahora con su bondad de véneto nacido en Vicenza de padres originarios de Lusiana, en el altiplano de Asiago, y más exacatamente del barrio Busa, de donde viene el apellido. El gran estudioso, el compilador del Index Thomisticus, murió de vejez en el Aloisianum, el instituto de Gallarate (Varese), donde se había retirado a vivir desde los años sesenta juntamente con los grandes decanos de la Compañía de Jesús, entre ellos el cardenal Carlo Maria Martini, del cual fue amigo e interlocutor. Anteriormente, fue durante mucho tiempo docente en la Pontificia Universidad Gregoriana y en la Universidad Católica, y desde 1995 a 2000 en el Politécnico de Milán, donde daba cursos de inteligencia artificial y robótica. Por su investigación fue creado el Roberto Busa Award, máxima condecoración del sector. Hubiera cumplido 98 años el próximo 28 de noviembre.

Cuando en 1955 murió Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina, un diario milanés vespertino tituló: «Lector, detente. Ha muerto Fleming, a quien tal vez también tú le debes la vida». Una invitación análoga podría dirigirse hoy a todos los que en este preciso instante se encuentran ante un ordenador. Si existe una santidad tecnológica, creo que he tenido el privilegio de haberla encontrado: tenía el rostro del padre Busa. Por eso, arrodíllate también tú, lector, ante los restos mortales de este anciano sacerdote, lingüista, filósofo e informático. Si navegas en Internet, lo debes a él. Si saltas de un sitio a otro haciendo clic en los enlaces subrayados con color azul, lo debes a él. Si usas el ordenador para escribir correos electrónicos y documentos de texto, lo debes a él. Si puedes leer este artículo, lo debes, lo debemos, a él.

Thomas Watson, del “no” al “sí”

El ordenador -la computadora, del inglés compute, calcular, computar- había nacido sólo para hacer cálculos. Pero el padre Busa le sopló en las narices el don de la palabra. Sucedió en 1949. El jesuita se metió en la cabeza la idea de analizar la opera omnia de santo Tomás: un milllón y medio de líneas, nueve millones de palabras (frente a las apenas cien mil de la Divina Comedia). Ya había llenado a mano diez mil fichas sólo para inventariar la preposición «in», que él consideraba básica desde el punto de vista filosófico. Buscaba, sin encontrarlo, un modo para poner en conexión cada uno de los fragmentos del pensamiento del Aquinate y para confrontarlos con otras fuentes.

De viaje por Estados Unidos, el padre Busa pidió audiencia a Thomas Watson, fundador de la IBM. El magnate lo recibió en su oficina de Nueva York. Al escuchar la petición del sacerdote italiano, movió la cabeza: «No es posible hacer que las máquinas realicen lo que me está pidiendo. Usted pretende ser más americano que nosotros». El padre Busa entonces sacó de su bolsillo una tarjeta que había encontrado en un escritorio de la compañía, que llevaba el lema de la multinacional acuñado por el jefe —Think, piensa— y la frase: «Lo difícil lo hacemos inmediatamente, lo imposible requiere un poco más de tiempo». Se lo devolvió a Watson con un gesto de desilusión.

El presidente del la IBM, picado en su orgullo, rebatió: «Está bien, padre. Lo intentaremos. Pero con una condición: prométame que usted no cambiará IBM, acrónimo de International business machines, en International Busa machines».

El hipertexto

De este desafío entre dos genios nació el hipertexto, el conjunto estructurado de informaciones unidas entre sí por conexiones dinámicas que se pueden consultar en el ordenador con un toque de ratón.

El término hypertext fue acuñado por Ted Nelson en 1965 para hipotizar un sistema software capaz de memorizar itinerarios realizados por un lector. Pero, como admitió el mismo autor de Literary Machines, la idea se remontaba a antes de la invención del ordenador. Y, como ha documentado bien Antonio Zoppetti, experto de lingüística e informática, quien realmente actuó con el hipertexto, al menos quince años antes que Nelson, fue precisamente el padre Busa.

Entre Pisa, Boulder (Colorado) y Venecia, el jesuita dio vida a una empresa titánica que duró casi medio siglo, invirtiendo en ella un millón ochocientas mil horas, más o menos el trabajo de un hombre durante mil años con horario sindical; hoy está disponible en Cd-rom y en papel: ocupa cincuenta y seis volúmenes, con un total de setenta mil páginas. Desde el primer tomo, que salió en 1951, el religioso catalogó todas las palabras contenidas en los ciento dieciocho libros de santo Tomás y de otros sesenta y un autores.

Stefano Lorenzetto/L´Osservatore Romano

4 Comentarios

  1. APORTE DE LA IGLESIA
    A LA CIENCIA

    El caso Galileo opaca todo lo que dentro y desde la Iglesia se ha hecho para el desarrollo de la Ciencia. ¿Qué es lo que se ha hecho?

    La contribución de la Iglesia a la Ciencia ha sido importante:

    1º. Las creencias teológicas del Cristianismo sostenidas por la Iglesia Católica, sentaron las bases para el desarrollo del método científico.

    2º. Había Sacerdotes Católicos, también laicos, que se esforzaban por el desarrollo de la Ciencia, en las áreas de Matemática, Geometría, Óptica, Biología, Astronomía, Geología, Sismología, etc.

    3º. Algunas Catedrales sirvieron para el progreso de la Astronomía, y aporte financiero y social a esta ciencia por parte de la Iglesia ha sido considerable.

    4º. No es un hecho casual que la Ciencia moderna haya surgido precisamente en el medio católico de Europa.

    Pero muchos científicos que sólo reconocemos por sus nombres han sido Sacerdotes católicos.

    Ha habido muchos Sacerdotes Astrónomos. ¿Y de quién nos viene la ciencia que ahora conocemos como “genética”? De otro Monje, un Agustino: Mendel. Roger Bacon (Siglo 13), también Religioso. Fue Franciscano y Profesor de Oxford, reconocido y admirado por sus trabajos matemáticos y ópticos. Y está considerado como un precursor del método científico moderno etc… etc…

    El Padre Busa era consciente que el lenguaje informático tenía su origen en la inteligencia humana, que era un reflejo del poder creador de Dios, “autor y productor del cosmos”.

    Por todo esto, Historiadores de la Ciencia sostienen actualmente que el desarrollo de la Ciencia fue posible en el ambiente católico, gracias a las ideas propias de la Iglesia, principalmente la visión cristiana del mundo creado y del uso de la razón.

    Con todos estos aportes, ningún intelectual honesto puede osar repetir el mito de que la Iglesia es enemiga de la Ciencia.

    http://www.buenanueva.net/actualidad/6-aporte-Iglesia-a-ciencia.html

  2. Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de Nuestro Señor:

    Domingo, 25 de Septiembre del 2011

    Mi muy amada hija, el desafío que te presento ahora es cómo convencer a los jóvenes y a aquéllos que se encuentran atrapados en una vida ajetreada y sin sentido.

    Tu tarea debe consistir en usar cualquier medio de comunicación moderno disponible, para convencer a una sociedad joven, moderna, de la verdad de Mi existencia. Te prometo que todos aquellos jóvenes a los que se les presente la verdad a través de estos medios, sentirán Mi presencia tan pronto como lean Mis mensajes. Propaga y convierte ahora, hija Mía, en cada rincón del mundo. Este es el papel para el que has sido elegida. Extendiendo Mi Palabra como un virus, se puede alcanzar a más personas. Utiliza Internet y los medios de comunicación. Mis seguidores involucrados, extenderán con el tiempo la verdad por todas partes.

    Esta misión acaba de empezar. Los fundamentos están puestos. El mundo prestará atención a estos mensajes Divinos, de acuerdo a los tiempos dispuestos por Mi Padre.

    Yo prometí que volvería. Para allanar el camino, he enviado ahora a Mis profetas al mundo, incluida tú, hija Mía. Muchos reaccionan ya a Mi llamada en cada país del mundo, aunque sus voces sean débiles. Con el tiempo se les oirá también. Así podrán proclamar Mi Gloria para anunciar Mi Venida.

    Todavía hay algo de tiempo antes de que suceda esta Gloriosa Venida. Hasta entonces, preparad a Mis hijos. El GRAN AVISO convertirá a millones, pero eso solo es el comienzo. El período que viene después deberá ser empleado en nutrir a las almas, para asegurar que están suficientemente preparadas y que son dignas de entrar en el nuevo paraíso de Mi Padre sobre la Tierra.

    Tenéis mucho qué soportar, hijos, pero también mucho qué desear, cuando se os dé acceso a esta maravillosa nueva era de la paz, de la alegría y de la felicidad sobre la Tierra. Se requiere ahora perseverancia. Valor y resistencia, se les dará a aquellos que invoquen al Espíritu Santo. Vosotros, Mi ejército, levantaréis las almas de aquellos que andan errantes hacia Mí. No dejéis que ninguna de estas almas se vayan, perdidas en el desierto. Rezad por ellas.

    Mostradles amor y comprensión. Nunca les digáis que están perdidas ni las culpéis jamás del pecado, porque eso es una falta grave a Mis ojos. En lugar de eso, sed firmes y sin embargo amables. Decidles simplemente la verdad. Eso les quedará más tarde. Hijos, no podéis ganar todas las almas. Solo podréis hacer lo mejor que esté en vuestras manos.

    Vuestro Amado Jesús

    Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a25-sep-2011/

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