«En el rezo del Santo Rosario está cifrada la salvación de España.»

Esta fue la contundente promesa de la Santísima Virgen a San Antonio María Claret en el siglo XIX. Ya 2 siglos antes, en la década de 1640 cuando España estaba al borde de la destrucción durante la terrible Guerra de los Treinta Años, con sus ejércitos luchando en toda Europa y con Cataluña en rebelión y sublevaciones en Andalucía, Aragón, Navarra y Vizcaya, el rey Felipe IV ordenó que todos lo soldados españoles rezaran el Santo Rosario cada sábado. España, cuya destrucción llegó a parecer inminente entonces, consiguió sobrevivir, salir adelante y salvar casi todo su imperio, que había estado mortalmente amenazado.

Seguramente todos hemos experimentado en nuestras vidas o hemos oído de casos en los que el rezo del Santo Rosario ha contribuido poderosamente a solucionar problemas de salud, de trabajo etc. Y están las famosas 15 promesas de la Santísima Virgen a los devotos del Rosario. Entre ellas destacan la de la perseverancia final y la de la especial protección de la Virgen en el momento de la muerte.

Como amante de la historia siempre me ha impresionado también el ejemplo de la famosísima batalla de Lepanto, donde el rezo del Santo Rosario tuvo un papel decisivo.

En tiempos de la batalla de Lepanto, al igual que en la actualidad, la expansión islámica, representada entonces por el imperio Otomano, suponía una enorme amenaza para la Cristiandad europea. El Papa Pío V organizó una alianza entre España, Venecia, las dos principales potencias navales mediterráneas cristianas, junto con el Papado para hacer frente a la poderosa escuadra de guerra turca.

Los contemporáneos eran conscientes de que estaba en juego el destino de Europa, pues los turcos se habían apoderado ya de todo el norte de África, de Grecia, de los Balcanes y de Hungría, llegando a las puertas de Viena.. La amenaza contra Italia era muy directa. Su potencia naval era tal que su flota y la de sus aliados piratas musulmanes atacaban constantemente las costas de España y de Italia y capturaban cientos de barcos. Habían capturado miles y miles de cristianos y los esclavizaban en el norte de África. Se temía que si se perdía la batalla caería toda Italia en poder turco, quedando España y Francia como sus siguientes objetivos.

Los soldados y marineros cristianos estaban dispuestos a combatir con todas sus fuerzas, pero también estaban convencidos de que la ayuda de Dios y de la Virgen iba a ser decisiva.

Los cristianos sabían que eran derrotados su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen.

Don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II y Comandante de la flota arengó así a los soldados y marinos españoles justo antes de la batalla:

“Hijos, a morir hemos venido, o a vencer si el cielo lo dispone. No deis ocasión para que el enemigo os pregunte con arrogancia impía ¿Dónde está vuestro Dios? Pelead en su santo nombre, porque muertos o victoriosos, habréis de alcanzar la inmortalidad”.

Asimismo en aquellos días cruciales, el Papa San Pío V pidió encarecidamente a la Cristiandad de toda Europa rezar el Santo Rosario por la victoria en la batalla. El 7 de octubre de 1571 tuvo lugar la gran batalla naval de Lepanto, en la cual tras una durísima lucha los cristianos derrotaron totalmente a las huestes de la media luna.

En la Ciudad Eterna el Papa estaba angustiado y rezando con intensidad. Cuenta la Tradición que tuvo por inspiración divina una visión en la que apreció con claridad que la escuadra cristiana había salido victoriosa. Lleno de júbilo salió a anunciarlo a los asombrados cortesanos y ordenó que toda Roma lo celebrara solemnemente. La noticia del triunfo llegó varios días más tarde. (En aquella época, como es lógico no había radio, televisión, internet ni comunicaciones instantáneas)

El Papa tuvo claro que la victoria se había conseguido gracias a la Santísima Virgen y al poder del Santo Rosario e instituyó solemnemente la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre. Al cabo de un año su sucesor Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario. Hoy en día se sigue celebrando la fiesta del Rosario el 7 de Octubre.

Queda claro en la historia, como eficaz lección para el presente y el futuro de España que el Santo Rosario tiene una enorme trascendencia. Y también lo tendrá en nuestras vidas personales y familiares si perseveramos en su rezo. Es un gran homenaje que podemos ofrecer a Nuestro Señor y a la Santísima Virgen. Los santos y los Papas siempre lo han recomendado.

Rafael María Molina. Historiador.

1 Comentario

  1. Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de la Santísima Virgen María:

    Jueves 29 de diciembre de 2011

    Mi niña, rezando mi Santo Rosario, se puede salvar naciones.

    Mis hijos nunca deben olvidar el poder de Mi Santo Rosario.

    Es tan poderoso que vuelve al engañador inútil. Él, no puede hacerle nada ni a ti, ni a tu familia cuando lo rezas diariamente.

    Por favor pide a Mis hijos que empiecen a rezar Mi Santo Rosario desde hoy en adelante, con el fin de proteger, no solo a sus familias sino también a sus comunidades.

    El Rosario es el arma más poderosa contra los planes malvados del maligno, pues él quiere destruir lo que pueda en estos, sus últimos días, sobre la Tierra.

    Nunca subestimen las mentiras que él planta en la mente de las personas, con el fin de llevar a Mis hijos, lejos de la verdad.

    Muchísimos, bajo su influencia, golpearán y lucharán en contra de la verdad de la gran Misericordia de Mi Hijo.

    Rezando Mi Santo Rosario, pueden proteger a esas almas de las mentiras.

    Si hacen un hueco en su tiempo para rezar Mi Rosario, sus corazones serán abiertos.

    Recen ahora por Mis hijos para que abran sus corazones a la verdad. Recen también, para que todos Mis hijos, encuentren la fortaleza para aceptar la Misericordia de mi Hijo.

    Vuestra amada Madre

    La Reina de los Ángeles

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