La imagen icónica de Marina Ginestà como miliciana antifranquista en la Barcelona de la guerra civil fue un gran fraude, puro montaje.

Lo único indudable es que es una buena foto. Ginestà, que entonces tenía solo 17 años, representó a la perfección el papel que se le encomendó. Le prestaron el fusil que lleva a la espalda con la orden clara de que después lo devolviera. Jamás había disparado un arma. Era, eso sí, una convencida militante izquierdista, dentro, claro está, del maremágnum que era entonces este lado del espectro político en la Barcelona de la guerra civil. La foto fue tomada en lo alto del entonces hotel Colón, de la plaza de Catalunya, cuartel del PSUC, de donde colgaban las fotografías de Lenin y Stalin y desde donde se disparó y mucho en mayo de 1937 contra los militantes del POUM, que se habían hecho fuertes en el edificio de Telefónica.

Marina Ginestà, murió en 2014 en París a los 94 años.

Fuente: El Periódico de Cataluña