El padre Dubois en su magnífica obra “El sacerdote santo” establece una jerarquía en cuanto al sacerdote ser refiere:

1. El sacerdote malo.
2. El sacerdote bueno.
3. El sacerdote santo.

Sacerdote: ¿A cuál aspiras tú? Si amas realmente a Dios profundamente tu opción, sin duda alguna, es la tercera.