Son demasiados los cristianos -incluso algunos sacerdotes católicos- que promueven el error pues relativizan o directamente niegan la existencia de los demonios y del infierno. Reproducimos la entrevista que Presencia realizó al licenciado en teología dogmática, el sacerdote mexicano Ramiro Rochín, párroco en la Parroquia de Santa Cecilia (diócesis de Ciudad Juárez).

¿Qué es el Infierno?

Es lo peor que le puede pasar a una persona, es la condenación eterna, es el fracaso total de una existencia humana. Es lo que ocurre cuando una persona muere en pecado mortal. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1033, lo dice así: “Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra: infierno”.

¿Se puede vivir una “antesala” del Infierno en la vida?

Yo creo que, siendo rigurosos, esto es sólo una manera de hablar, porque cualquier persona que experimente una situación terrible en este mundo, como desesperación, depresión aguda, falta de sentido en su vida, dolores intensos, locura suicida o cosas semejantes, por más terribles que puedan ser, al mismo tiempo han de ser muy poca cosa con lo que ha de ser el infierno en sí. Es decir, en esta vida siempre estamos rodeados del amor y de la presencia de Dios, incluso si estamos en pecado grave; en cambio, el Infierno es la “autoexclusión definitiva” de esta presencia de nuestro Dios. Nada más de pensar esto se siente un miedo terrible, un temblor del corazón.

(…)De hecho, hasta el peor caso que se pueda imaginar, como por ejemplo un ser humano alejado De Dios, pecador empedernido, que vive con tristeza, desesperación y amargura los momentos difíciles de la vida, tristemente comprobará que eso era una nada en comparación con el Infierno verdadero.

Hay teólogos que afirman que el Infierno está vacío ¿Es esto correcto? ¿Es que Dios nos perdonará a todos al final y nadie irá al infierno?

Tristemente ha habido teólogos que han defendido estas posturas. Pero esto es un error muy grave, pues sería cambiar lo que siempre hemos creído los cristianos. Sería cambiar las mismas enseñanzas de Jesús en el Evangelio, pues Él habla muchas veces de ese lugar de castigo eterno (usa expresiones como “fuego inextinguible”, o donde “el gusano no muere”). Sería también una falta de respeto de Dios a la misma libertad que Él le ha dado a los hombres: ¿Si alguien decide apartarse para siempre de Dios, y esto está implícito en todo aquél que muere en pecado mortal, es que Dios va a llevar a esa persona al cielo a pesar de esa decisión?

Además, sería también negar la perfección de Dios, pues Él es infinitamente justo: ¿Es que alguien que muere en pecado mortal, que ha rechazado el infinito amor de Dios, no va a recibir lo que merecen sus acciones? Sería también negar tantas experiencias de los santos que han recibido una revelación especial sobre la existencia del infierno (como San Juan Bosco, Santa Faustina Kowalska, o la visión del infierno que tuvieron los pastorcitos de Fátima y que la Virgen María les reveló).

¿Cómo podemos ayudarnos y ayudar a los demás a no ir al Infierno?

Pues hay que pensar de vez en cuando en el Infierno, y tenerle un sano temor, pues así nos lo da a entender Nuestro Señor (cf. Lc 12, 5), porque a veces, por nuestra propia naturaleza caída, cuando no nos mueve el amor a Dios, el miedo al Infierno nos hace portarnos bien. Y por supuesto, no puedo dejar de mencionar el mensaje que nos deja la Virgen María, en sus apariciones de Fátima, en 1917, donde les muestra a los pastorcitos videntes, que muchas almas van al Infierno, y que les pide que se hagan muchas oraciones y sacrificios para ofrecerlos por los que están en peligro de condenarse por sus pecados.

¿Cuál es su mensaje a la comunidad sobre este tema?

Noto que, en la locura de nuestros tiempos, mucha gente se cree muy lista o “sofisticada”, o “gente de mundo” o cosas por el estilo y, cuando se hablan de cosas como el Infierno, hacen una cara como de absurdo y se encogen de hombros, como diciendo que esas son supersticiones ya superadas, que por supuesto, ellos, que son tan inteligentes, ni las consideran. Yo sólo digo que prefiero creerle a Jesucristo, a los santos, a la Iglesia Católica y al sentido común; y que mejor prefiero creer que el Infierno sí existe y cuidarme mucho, con la ayuda de Dios y de la Virgen, de no caer en él. Sería triste comprobar que el Infierno, a final de cuentas, sí existe, comprobándolo de primera mano, ¿no creen? ¡Que Dios los bendiga a todos!

2 Comentarios

  1. Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de la Santísima Virgen María:

    Domingo 23 de febrero de 2014

    Hija mía, mientras exista el reino de Satanás en la Tierra, la Verdad siempre será suprimida.

    Desde la muerte de mi Hijo en la Cruz, todo intento de proclamar Su Palabra ha sido desbaratado. Y, desde que la Cristiandad se esparció, muchas grietas aparecieron y la Doctrina dictada por mi Hijo, Jesucristo, a través de Sus discípulos, fue adaptada. La Verdad ha sido siempre alterada, pero a pesar de esto, la Palabra de Dios todavía se mantiene viva en el mundo, y la Presencia de mi Hijo, a través de la Santa Eucaristía, se ha mantenido.

    La Verdad, concerniente a la existencia de Satanás y la realidad del Infierno, ha sido suprimida durante muchas décadas y esto ha tenido un efecto perjudicial en la salvación de la humanidad. Toda referencia al Infierno ha sido abolida y el hombre ha sido mal guiado hacia un falso sentido de seguridad. Por lo tanto ahora, hoy en día, poca gente cree en la existencia del demonio o en el abismo del Infierno. Esta mentira ha sido el flagelo de la humanidad y, como resultado, muchas almas se han perdido, a causa de que el Infierno es negado. El pecado mortal ya no es considerado ser una realidad y por lo tanto no se hace ningún intento para evitarlo. Aquellos que están al servicio de mi Hijo, Jesucristo, en Sus Iglesias, tienen un deber de preparar las almas, para que así ellas sean dignas de entrar en el Reino de los Cielos.

    El Infierno se puede evitar, a través de una comprensión de las consecuencias del pecado mortal, sin embargo, no se menciona ni una palabra de él. Las almas están perdidas porque nunca han sido instruidas adecuadamente sobre cómo evitar el pecado y buscar el arrepentimiento. Para que seáis dignos de entrar en el Reino de mi Hijo, debéis dedicar tiempo viviendo vuestras vidas, de acuerdo a la Palabra de Dios. Por favor, no ignoréis la Verdad, porque si lo hacéis, estaréis perdidos.

    Rezad, rezad, rezad para que la humanidad acepte la existencia de Satanás, porque hasta que lo hagan, ellos nunca aceptarán verdaderamente la Promesa de Redención de mi Hijo.

    Vuestra bienamada Madre

    Madre de la Salvación

    Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a23-feb-2014-madre-de-la-salvacion-toda-referencia-al-infierno-ha-sido-abolida-y-el-hombre-ha-sido-mal-guiado-a-un-falso-sentido-de-seguridad/

  2. CINCO PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA LOS QUE HACEN EL OFRECIMIENTO DE VIDA

    1 Sus nombres estarán inscritos en el Corazón de Jesús, ardiente de amor, y en el Corazón Inmaculado de la Virgen María
    .
    2 Por su ofrecimiento de vida, unido a los méritos de Jesús, salvarán a muchas almas de la condenación. El mérito de sus sacrificios beneficiará a las almas hasta el fin del mundo.

    3 Nadie de entre los miembros de su familia se condenará, aunque por las apariencias externas así parezca, porque antes de que el alma abandone el cuerpo, recibirá en lo profundo de su alma, la gracia del perfecto arrepentimiento.

    4 En el día de su ofrecimiento, los miembros de su familia que estuvieran en el purgatorio, saldrán de ahí.

    5 En la hora de su muerte estaré a su lado y llevaré sus almas, sin pasar por el purgatorio, a la presencia de la Gloriosa Santísima Trinidad, donde en la casa hecha por el Señor, se alegrarán eternamente junto Conmigo.

    Si alguien, hija mía, no hace sino una sola vez el ofrecimiento de vida, entiendes, hija mía? una sola vez, en un momento de gracia se encendió en su corazón el fuego de amor heroico, ¡con esto selló toda su vida! Su vida, aunque no piense conscientemente en ello, es ya propiedad de ambos Sagrados Corazones. Para mi Padre no existe el tiempo. La vida del hombre está ante Él como un todo.

    Dada a Sor María Natalia Magdolna, religiosa de Hungría ( 1901-1992 )

    ORACIÓN DE OFRECIMIENTO DE VIDA

    Mi amable Jesús,
    delante de las Personas de la Santísima Trinidad,
    delante de Nuestra Madre del Cielo
    y toda la Corte celestial,
    ofrezco, según las intenciones de tu Corazón Eucarístico
    y las del Inmaculado Corazón de María Santísima,
    toda mi vida, todas mis santas Misas,
    Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos,
    uniéndolos a los méritos de tu Santísima Sangre
    y tu muerte de cruz:
    para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad,
    para ofrecerle reparación por nuestras ofensas,
    por la unión de nuestra santa Madre Iglesia,
    por nuestros sacerdotes,
    por las buenas vocaciones sacerdotales
    y por todas las almas hasta el fin del mundo.

    Recibe, Jesús mío,
    mi ofrecimiento de vida
    y concédeme gracia para perseverar en él fielmente,
    hasta el fin de mi vida. Amén.

    http://ladivinaprovidenciaymaria.blogspot.com/2013/12/ofrecimiento-de-vida.html?m=1

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