LECCIONES DEL QUIJOTE

Os ofrecemos hoy un pasaje en que le vamos a descubrir como poeta y como devoto del santo rosario. Enamorado de Dulcinea no es novedad. Imitar a los libros de caballería es la escusa de la obra, tampoco es novedad. La escena se centra en los intentos de Don Quijote por imitar a su admirado Amadis de Gaula cuando fue a hacer penitencia como ermitaño metido en medio del bosque. Sierra morena le viene al pelo, después del suceso aciago de los galeotes y mientras Sancho va al Toboso para enterarse de nuevas de Dulcinea, Don Quijote se dedicará austeramente, penitencialmente, a la naturaleza y a la oración. La verdad es que como poeta se queda corto. El mismo narrador se burla de que tenga que añadir innecesariamente lo “del Toboso”. Sus versos son lugares comunes y ripios. Su admiración a los ambientes pastoriles le lleva a referirse a la naturaleza idealizada con los faunos y silvanos de aquellos bosques, a las ninfas de los ríos, a la dolorosa y húmida Eco.

Lo importante es la oración, en clave de cristiano verdadero. Un millón de avenaría confiesa que rezó y cómo se las ingenió para construirse un rosario: con una tira del faldón de su camisa y la solicitud de un ermitaño para confesarse. Está claro que aquí aparecen los hábitos religiosos de Alonso Quijano el bueno

Capítulo XXVI. Donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo don Quijote en Sierra Morena

Ea, pues, manos a la obra: venid a mi memoria, cosas de Amadís, y enseñadme por dónde tengo de comenzar a imitaros. Mas ya sé que lo más que él hizo fue rezar y encomendarse a Dios; pero, ¿qué haré de rosario, que no le tengo? En esto le vino al pensamiento cómo le haría, y fue que rasgó una gran tira de las faldas de la camisa, que andaban colgando, y diole once ñudos, el uno más gordo que los demás, y esto le sirvió de rosario el tiempo que allí estuvo, donde rezó un millón de avemarías. Y lo que le fatigaba mucho era no hallar por allí otro ermitaño que le confesase y con quien consolarse. Y así, se entretenía paseándose por el pradecillo, escribiendo y grabando por las cortezas de los árboles y por la menuda arena muchos versos, todos acomodados a su tristeza, y algunos en alabanza de Dulcinea. Mas los que se pudieron hallar enteros y que se pudiesen leer, después que a él allí le hallaron, no fueron más que estos que aquí se siguen:

Árboles, yerbas y plantas
que en aqueste sitio estáis,
tan altos, verdes y tantas,
si de mi mal no os holgáis,
escuchad mis quejas santas.
Mi dolor no os alborote,
aunque más terrible sea,
pues, por pagaros escote,
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea
del Toboso.
Es aquí el lugar adonde
el amador más leal
de su señora se esconde,
y ha venido a tanto mal
sin saber cómo o por dónde.
Tráele amor al estricote,
que es de muy mala ralea;
y así, hasta henchir un pipote,
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea
del Toboso.
Buscando las aventuras
por entre las duras peñas,
maldiciendo entrañas duras,
que entre riscos y entre breñas
halla el triste desventuras,
hirióle amor con su azote,
no con su blanda correa;
y, en tocándole el cogote,
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea
del Toboso.

No causó poca risa en los que hallaron los versos referidos el añadidura del Toboso al nombre de Dulcinea, porque imaginaron que debió de imaginar don Quijote que si, en nombrando a Dulcinea, no decía también del Toboso, no se podría entender la copla; y así fue la verdad, como él después confesó. Otros muchos escribió, pero, como se ha dicho, no se pudieron sacar en limpio, ni enteros, más destas tres coplas. En esto, y en suspirar y en llamar a los faunos y silvanos de aquellos bosques, a las ninfas de los ríos, a la dolorosa y húmida Eco, que le respondiese, consolasen y escuchasen, se entretenía, y en buscar algunas yerbas con que sustentarse en tanto que Sancho volvía; que, si como tardó tres días, tardara tres semanas, el Caballero de la Triste Figura quedara tan desfigurado que no le conociera la madre que lo parió.

Y será bien dejalle, envuelto entre sus suspiros y versos, por contar lo que le avino a Sancho Panza en su mandadería.

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Santiago Arellano
Soy un profesor de lengua y literatura española. Me he honrado de que mis alumnos me consideraran maestro. Administrativamente he sido durante cuarenta años Catedrático de Lengua y Literatura Española en los antiguos institutos de enseñanza media, actuales Institutos de Secundaria. Toda mi vida la he dedicado a enseñar a leer y a escribir. El Ministerio de Educación me concedió la Cruz de Alfonso X El Sabio. He publicado más de un millar de artículos siempre sobre Literatura y Arte. He impartido cientos de conferencias. Ahora soy un profesor jubilado, emérito -me llaman- sigo enseñando a leer y a escribir, con el mismo entusiasmo con que comencé.

2 Comentarios

  1. Religión, La Voz Libre .

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    Salvada por rezar un Rosario
    octubre 27, 2018

    Rosarios infantiles
    Guardaos de imitar la obstinación de aquella devota de Roma de quien tanto hablan Las maravillas del Rosario. Era una persona tan devota y tan fervorosa que confundía con su santa vida a los religiosos más austeros de la Iglesia de Dios.

    Deseaba consultar a Santo Domingo. Se confesó con él, y le impuso por penitencia rezar solamente un Rosario, y como consejo, rezarlo todos los días.

    Se excusó diciendo que ella tenía todos sus ejercicios reglados, que llevaba cilicio, que tomaba disciplina varias veces por semana, que hacía tantos ayunos y no sé cuántas penitencias. Santo Domingo le insta reiteradamente a seguir su consejo, pero ella no quiere; se retira del confesionario como escandalizada del proceder de su nuevo director, que quería persuadirla a una devoción que no le agradaba.

    He aquí que, estando en oración, y arrebata- da en éxtasis, vio su alma obligada a comparecer ante el Supremo Juez. San Miguel alza la balanza, pone sus penitencias y otras oraciones en un platillo, y en el otro sus pecados e imperfecciones; el platillo de las buenas obras no puede contrarrestar al otro; ella, alarmada, pide misericordia; se dirige a la Santísima Virgen, su abogada;

    Ella dejar caer en el platillo de las buenas obras el único Rosario que –por penitencia– ha rezado; y fue tanto su peso que contrarrestó el de los pecados; la Santísima Virgen la reprendió al mismo tiempo por no haber seguido el consejo de su servidor Domingo de rezar el Santo Rosario todos los días. Cuando volvió en sí, fue a arrojarse a los pies de Santo Domingo, le contó lo ocurrido, le pidió perdón por su incredulidad y prometió rezar el Rosario todos los días. Por este medio, llegó a la perfección cristiana, a la gloria eterna.

    ¡Aprended de aquí, personas de oración, la fuerza, el precio y la importancia de esta devoción del Santo Rosario con la meditación de sus misterios!

    San Luis M. Grignon de Montfort

  2. LIBRO DE LA VERDAD. Mensaje de Nuestro Señor: (fragmento)

    Jueves 13 de noviembre de 2014

    Dios, a través de las revelaciones privadas, dio a Sus hijos una mejor comprensión de lo que está contenido en la Sagrada Escritura. Si Dios decide dar a Sus hijos Regalos extra, entonces esa es Su prerrogativa. Si no fuera por este tipo de Regalos como el Santo Rosario, entonces las almas se habrían perdido para Él.

    Vosotros, Mis amados seguidores, debéis entender que el único objetivo de la revelación privada es salvar almas a través de la conversión. Las oraciones son siempre parte de la revelación privada y vosotros reconoceréis entonces que ellas vienen del Cielo.

    Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a013-nov-2014-el-unico-objetivo-de-la-revelacion-privada-es-salvar-almas/

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