En septiembre de 2017 el huracán María devastó muchas iglesias de Puerto Rico. En 2019 uno de los crucifijos de 6 metros de largo ha llegado flotando a una playa de Estados Unidos, concretamente al complejo turístico de Fort Lauderdale, Florida, EEUU.

Greg Gay, uno de los turistas que estaba en la playa dijo: “No podía creer que flotara hacia nuestros pies hasta donde estábamos nosotros. Me sentí maravillado” añadió el hombre, que confesó que, como consecuencia del suceso, comenzó a creer, dado que “algo así sucede una vez en la vida”. Al divisar la cruz entre las olas, otros testigos ayudaron a arrastrar el objeto hacia la orilla con ayuda de dos vehículos todoterreno.