¿Cómo será la belleza de la Santísima si el rostro de Santa Bernardette se volvía angelical con sólo verla? Una sonrisa pura que irradiaba pureza y fervor a todos cuanto la veían.

Sin embargo Santa Bernardette, cuyo cuerpo se conserva incorrupto, tenía muy claro que la Virgen no vino a prometerle la felicidad en la tierra sino una vida de sufrimiento y escondida, lejos del aplauso y de las vanidades del mundo. Abrazó la vida religiosa con mucho amor, buscando siempre los trabajos más bajos y escondidos. La predilecta de la Virgen era una monja muy común aparentemente que pasaba totalmente desapercibida.

Hay una una anécdota muy edificante que habla mucho de su humildad y recogimiento y que ensalza el uso del velo, no sólo en las religiosas, sino en toda dama católica que vaya con el debido respeto al Santo Sacrificio de la Misa.

Carmelo López-Arias en Cari Filii nos cuenta en un precioso artículo este detalle tan interesante de la vida de Bernadette: “Tenía una piedad tierna y filial a María; ésta se manifestaba sobre todo en el rezo del rosario. Se encerraba en su velo; muchas veces yo hacía señas a su vecina para que alzase dulcemente el velo de Bernardita y pudiéramos contemplarla a nuestro sabor mientras rezaba. En cierta ocasión, preguntada por qué calaba el velo de aquel modo sobre su rostro, respondió: ‘Es mi pequeña capilla; estoy mejor encerrada en mí‘”.

Esa forma en la que pronunciaba el “pobres pecadores” es una prueba de su cumplimiento de su segunda misión: que se volviesen a Dios quienes Le hubiesen dado la espalda. “La conversión de los pecadores era la gran preocupación de su vida”, afirmó la madre Josefina Forestier. Quien mejor podía saberlo, el padre D. Febvre, capellán del convento de Nevers, decía lo mismo: “Bernardita tenía la misión de vivir en su vida religiosa las enseñanzas oídas en Lourdes de labios de la Inmaculada: hacer penitencia, orar, mortificarse, sufrir por los pecadores. A mi modo de ver, ella realizó esta vocación: primero, por el sufrimiento físico, que no la abandonaba casi nunca; segundo, por el sufrimiento moral; tercero, por el sufrimiento espiritual“.

3 Comentarios

  1. Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de Nuestro Señor:

    Pedid el regalo del sufrimiento

    Miércoles, 14 de Septiembre del 2011

    Mi muy querida hija, tu sufrimiento ha sido mitigado y quiero darte las gracias por el regalo de tu padecimiento. Volverá, pero estarás en condiciones de aceptarlo con mucha más alegría en tu corazón. Necesito tu sufrimiento, porque salvará a las almas de los pecadores, que de lo contrario acabarían en el infierno. Un día verás en sus almas y te embargará el amor y la alegría, cuando los veas sentados Conmigo junto al Trono de Mi Padre.

    Los pecadores serán acogidos siempre amorosamente, con los brazos abiertos si se arrepienten. Siempre estarán en primer lugar, muy para sorpresa de Mis seguidores. Estas almas han sido traídas a Mí, gracias a las oraciones y el sufrimiento de Mis almas elegidas. Mis seguidores y Mis elegidos lo entenderán, porque se alegrarán por la salvación de estas almas, en virtud de su unión Conmigo.

    Todavía hay muchas más almas que salvar, hija Mía. Reza, por favor, para que otras almas elegidas aprendan cómo el sufrimiento puede aumentar el número de aquellos que entrarán en el Reino de Mi Padre. Yo les pido a estas almas, que soliciten las gracias necesarias para que se les otorgue el regalo del sufrimiento. No olvidéis que cuando concedo el sufrimiento es una gracia especial y que atraerá a muchas más almas a lo más íntimo de Mi Corazón.

    Vuestro Amado Jesús,

    Salvador de la Humanidad

    Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a14-sep-2011/

  2. De la web católicidad. com Copio: “La costumbre de que la mujer se cubra la cabeza y el hombre la tenga descubierta, según se indica en el Código de Derecho Canónico de 1917 (Canon 1262 §2),[1] es una tradición de origen apostólico recalcada por San Pablo[2]. Como tal, está vigente sin que sea ordenada explícitamente en el nuevo Código. Esta omisión ha llevado, lamentablemente, a su desuso. Sin embargo, sería muy positivo que la mujer cristiana conozca el porqué de tal costumbre que nos viene desde los apóstoles y retomara su uso. De ahí la importancia de analizar todas las razones expuestas en este video. De hecho, en varios templos -particularmente donde se celebra el rito tradicional del Santo Sacrificio de la Misa- esta bellísima costumbre ha vuelto a tomar su lugar en la Casa de Dios. Hacemos votos para que se extienda, nuevamente, por toda la Iglesia, pese a las incomprensiones de algunos y hasta la oposición de otros que no aman las tradiciones milenarias de la Iglesia.

    Ver video:

    [1] Canon 1262 §2: “Los hombres en la iglesia o fuera de ella, cuando asisten a las funciones sagradas, estarán con la cabeza descubierta, a no ser que las costumbres legítimas de los pueblos aconsejen otra cosa; las mujeres han de tener la cabeza cubierta y vestir con modestia, sobre todo cuando se acercan a comulgar.”

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