A raíz de una noticia viral en la que el cantautor Jesús Adrián Romero declara que Jesucristo era divertido y le gustaba bromear con sus discípulos, gozar la vida, del vino, las fiestas y sus amistades hemos creído oportuno aclarar estas declaraciones irreverentes y que dan una imagen distorsionada y mundana de Jesús, pues fue igual en todo a nosotros, excepto en el pecado y no tuvo ni pudo tener imperfección alguna.

Ciertamente que Jesús estuvo presente en las bodas de Caná con María Santísima y sus discípulos y en la fiesta había vino. Es más, realizó el primer gran milagro transformando el agua en vino. Pero lejos de sacar la burda conclusión de que a Jesús le gustaba irse de vinos con sus discípulos hemos de saber sublimar las enseñanzas del divino maestro y profundizar en su pedagogía.

En primer lugar quiso estar en la boda para santificarla. El matrimonio, de derecho natural, lo elevaría a sacramento. En segundo lugar aunque no había llegado su hora de hacer milagros, adelantó el momento para demostrarnos cuanto puede la intercesión de la Santísima Virgen ante Dios. La devoción a María nos debe llevar siempre a Jesús. -Haced lo que Él os diga.

Por lo demás Nuestro Señor llevó una vida de pobreza y austeridad no teniendo donde reclinar la cabeza y siendo parco y sobrio en todo.

Los católicos debemos vivir la virtud de la templanza es la virtud que modera y ordena la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos.