Hace cien años, el 30 de mayo de 1919, el Rey Alfonso XIII consagraba España al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles. Hoy, nuestra nación necesita más que nunca su protección.

¡Pida al Rey, don Felipe, con motivo del Centenario, que renueve la Consagración!

Es muy importante. Nuestra nación atraviesa momentos difíciles.

— Jesús prometió paz e innumerables gracias a los hogares y naciones que se consagraran a su Sagrado Corazón. Esta “gran promesa” se la hizo al Beato Bernardo de Hoyos: “Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes”.

España va a la deriva… La efervescencia separatista parece desintegrarla por momentos. Los recursos para escenificar un proceso revolucionario sin verdadero apoyo popular se multiplican. Hay corrientes de opinión, tan ferozmente hostiles a la Iglesia y a la tradición católica de nuestro pueblo, que hasta han llegado a pleitear la supresión de las procesiones en Semana Santa.

¡Pida al Rey, don Felipe, que en un gesto de unidad, renueve la Consagración al Corazón de Jesús!

“Esa es nuestra grandeza y nuestra unidad —advertía Menéndez Pelayo, refiriéndose a la unidad católica de España— no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas”.

Este odio anticristiano ahora se asocia a la demolición sistemática de nuestros principios morales. Afirman que no hay una moral objetiva, que todos los comportamientos son iguales …

… y exigen que la Iglesia se someta a la dictadura del relativismo, que silencie su doctrina, so pena de llevarla a los tribunales. Quieren barrerla del espacio público.

Despóticamente, esta minoritaria corriente radical pretende imponer sus “dogmas” y su moral transgresora en las escuelas y en el propio seno e intimidad de las familias. Los padres ya no pueden educar a los hijos según sus principios, como lo han hecho siempre: deben ajustarse al nuevo decálogo igualitario y antinatural.

La llamada “ideología de género” se impone intimidatoriamente como un dogma y ¡ay de quien se atreva a discutirla! Que le llevan a los tribunales aunque sea Cardenal. Lo mismo con el “derecho” al aborto. Si cuestionas sus planteamientos, te acusan de “discriminación” e “incitación al odio”.

¿Qué va a ser de España?

Más que nunca, necesitamos la protección del Sagrado Corazón de Jesús.

— Es el momento oportuno de pedir al Rey, que en nombre nuestro, siguiendo la tradición católica de nuestro pueblo, renueve la consagración de España al Corazón de Jesús.

La delincuencia se dispara día a día, mientras se afloja el imperio de la ley. La fisonomía de nuestras calles amenaza desdibujarse con la invasión organizada de miles y miles de “inmigrantes”. Nunca hemos tenido problemas con quienes han querido buscar un futuro mejor entre nosotros, ofreciendo su trabajo y con deseo de integrarse en nuestro ambiente. Pero lo de ahora es diferente… y muy peligroso.

Nuestras autoridades tendrán que dar cuenta de la “bomba de relojería” que alegremente están montando.

¿Cuántos nuevos ataques como los recientes de Cataluña o los ya casi olvidados de Atocha, se están preparando actualmente en nuestro territorio? A pesar de la meritoria labor policial, que se mantiene alerta, y ya ha frustrado varios, en cualquier momento puede estallar uno nuevo.

Triste España si no pone remedio. Estamos en un callejón sin salida.

Por eso, es más importante que nunca, pedir la ayuda del Cielo. Está en juego el futuro de España y, por tanto, el de nuestros hijos.

“España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, –decía la consagración leída por el Rey Alfonso XIII– se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la península. Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades esta gran patria española…”

Sintiendo la tradición católica de la realeza española y continuando la historia de su fe, el Rey Alfonso XIII proclamaba: “Venga, pues, a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la Ciencia y de las Letras, y en nuestras leyes e instituciones patrias”.

Ahora, en el Centenario, es el momento de pedir al Rey, don Felipe VI, que siguiendo la tradición católica de nuestro pueblo, renueve la consagración de España al Corazón de Jesús.

¡Majestad, renovad la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús!

Firme ya su petición al Rey.

“Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados, y Yo os aliviaré”

¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!

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3 Comentarios

  1. Jajajajajajajaja…. el rey Felipe ha tenido una ceremonia de proclamación SIN misa y sin NINGUNA referencia religiosa, algo único en la historia de Europa. Las mismas dinastías protestantes actualmente en el trono se quedaron atónitas ante semejante ascenso al reinado con LAICIDAD completa y absoluta, y jurando la constitución del 78 con la mano puesta en semejante texto como si fuera un evangelio. La actual pareja reinante tienen fobia a ser fotografiados junto a sacerdotes, y curiosamente han relegado cualquier ceremonia religiosa “al ámbito de lo privado”… ya sabemos lo que significa eso.

    Muy bueno eso de pedirle a Felipe VI que consagre España al sagrado Corazón de Jesús, indiscutiblemente es lo que debería hacer (su abuelo tuvo que abdicar por ello unos años después de hacerlo, lo que le honra infinitamente y compensa sus errores y su vida privada poco ejemplar)… pero me temo que Felipe ya ha consagrado su reinado a otros menesteres.

  2. Me parece que en vez de recurrir al Rey, debieran recurrir a la Virgen. Ella está combatiendo por todos sus hijos. Ella vencerá á las fuerzas del mall.

  3. Me parece que en vez de recurrir al Rey, debieran recurrir a la Virgen. Ella está combatiendo por todos sus hijos. Ella vencerá á las fuerzas del mal. Confiemos en nuestra Madre más que en los hombres. Si pensamos en las fuerzas del infierno que v combaten contra los católicos vemos que humanamente nos superan. Pero si combatimos bajo la Conducción y poder de la Virgen, veremos qué la victoria es nuestra.

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