Una de las funciones principales del camarlengo es comprobar formalmente que el Papa ha muerto. Tradicionalmente el camarlengo, al lado del lecho del difunto, le llama por su nombre de pila y apellidos 3 veces, distanciadas por 3 minutos. Después golpea suavemente la cabeza del Papa. Comprobada su muerte, le quita el Anillo del Pescador y lo destruye con un martillo en presencia de otros cardenales. También destruye el sello oficial del Pontífice difunto.

El camarlengo cierra los aposentos papales y comunica la muerte al vicario general de la diócesis de Roma, que lo da a conocer a la prensa y la ciudad. Así empieza la sede vacante, que tiene dos objetivos: organizar las exequias papales y llevar a cabo un cónclave para elegir nuevo Pontífice.

El camarlengo durante la sede vacante se responsabiliza del día a día de la Ciudad del Vaticano como Estado, pero no del gobierno espiritual de la Iglesia, que corresponde al colegio cardenalicio y solo para funciones básicas. Durante la sede vacante censan todos los cargos de la curia romana, menos el del camarlengo y el del Penitenciario mayor.