A la dictadura de lo políticamente correcto le molesta la familia tradicional. Pareciera como si defender lo natural lo recto fuese un gran agravio contra lo que va contra natura y es torcido. Hagamos frente a la ideología dominante y no dejemos que nos impongan modelos de familia que atentan gravemente contra la ley de Dios y la cristiandad.

Recordemos que el matrimonio es el sacramento que une indisolublemente a un hombre y una mujer, y por el que se comprometen a vivir de acuerdo a las prescripciones de la Iglesia.

La familia cristiana constituye una revelación y una actuación específicas de la comunión de la Iglesia; por eso… puede y debe decirse Iglesia doméstica»”. El ver a la familia como Iglesia “en miniatura”, y el llamarla “familia de Dios”, son ideas que han estado presentes desde los primeros siglos del Cristianismo.

San Pablo, en la Carta a los Efesios, trata el misterio de la Iglesia en relación al matrimonio y a la familia. En ella insta a que la relación entre marido y mujer imite el amor sacrificial de Cristo por la Iglesia. En este mismo sentido el Catecismo afirma que “el sacramento del matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia.