Lutero, el enemigo de la gracia de JC – El hereje

El protestantismo se nos presenta con muchas caras: luteranismo, calvinismo, anglicanismo, pentecostalismo, movimientos evangélicos, etc. Esta diversidad es la consecuencia inmediata del primer principio del protestantismo: el libre examen; el cual permite al creyente interpretar por sí mismo las santas Escrituras según sus propias ideas.

Sin embargo, es posible encontrar puntos en común entre los protestantes; primero, todos manifiestan rechazo (la protesta, por eso son “protestantes”) hacia ciertos dogmas y doctrinas católicas. Luego, también tienen en común los principios generales que usan para llenar el vacío que deja la destrucción de los principios católicos. Cierto es que, con el protestantismo, estamos ante una obra eminentemente revolucionaria, que destruye lo existente para construir un mundo nuevo sobre las ruinas de lo antiguo.

El protestantismo es esencialmente una ruptura con el catolicismo cuyo origen histórico tuvo lugar el 31 de octubre de 1517, con la publicación de las 95 tesis de Lutero. Los puntos de desacuerdo aparecerán con las explicaciones que dará Lutero bastante rápidamente a sus tesis. De hecho, “un triple rechazo caracteriza el desacuerdo entre los protestantes y Roma. Este triple rechazo puede ser expresado en una fórmula lapidaria: un hombre, una mujer, una cosa; esto es: el Papa, María y la Misa” (L. Gagnebin, Qu’est-ce que le protestantisme ? Trois définitions possibles in : L. Gagnebin et A. Gounelle, Le protestantisme ? Ce qu’il est. Ce qu’il n’est pas. Carrières-sous-Poissy, La Cause, 1990, p. 9).

Rechazo al Papa:

Con este repudio, los protestantes rechazan a toda la Iglesia católica, con su visibilidad y su jerarquía; su único jefe (ya que la Iglesia es monárquica), el Papa, sucesor de San Pedro, el representante de Nuestro Señor.

Rechazo a María:

Lo que los protestantes niegan, no es la maternidad de María, ni siquiera su virginidad. “La mayoría de los protestantes suscriben a la idea bíblica de la virginidad mariana”. (G. Monet, Modernités et protestantismes, Université Marc Bloch, faculté de théologie protestante de Strasbourg, 2006). Lo que ellos rechazan es el culto mariano, así como todo culto hacia los santos. Los católicos, según los protestantes, deifican a María, la transforman en diosa. Esta acusación se aúna a su negativa de admitir otros mediadores que no sean Cristo. Sin duda, Nuestro Señor es el único mediador entre Dios y los hombres, pero eso no implica la ausencia de otros mediadores, actuando bajo la dependencia y por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo. De hecho, es lo que ocurrió en las bodas de Caná: Nuestro Señor intervino a petición de su santa Madre.

Rechazo a la Misa:

La discusión no trata simplemente o esencialmente de “la presencia real de Cristo en el Sacramento de la Cena, lo que es sin duda muy debatido incluso dentro del protestantismo”. (G. Monet, ib.), sino sobre la noción de Sacrificio, de sacrificio propiciatorio que los protestantes no aceptan. Para ellos no hay más sacrificio salvo el de Jesús en la Cruz, mismo que no puede ser renovado. Tienen tres errores respecto a la Misa:

1.- Negación del carácter sacrificial de la Misa; que no será sino un simple memorial de la Pasión y que sirve para instruir a los fieles y recordarles el sacrificio del Calvario a fin de provocar un acto de Fe (si Lutero habla de sacrificio es únicamente en el sentido de sacrificio de alabanzas y acción de gracias);

2.- Negación de la Transubstanciación (conversión instantánea de toda la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo, de tal manera que no permanece nada de la sustancia precedente, sino únicamente los accidentes);

3.- Negación del sacerdocio particular del sacerdote, que no sería más que el presidente de una asamblea y sin actuar más “in persona Christi”.

R.P. Thierry Legrand, FSSPX

Fuente: La Porte Latine, 28 de octubre del 2016