Afortunadamente la Medicina en muchos casos cumple su función de salvar la vida del no nacido, algo que debería ser lo normal y no ponerla al servicio del aborto o de la eutanasia.

Gracias a Dios también la Medicina avanza, aunque no es la panacea de todo y sigue siendo cierto que el hombre, por mucho que viva y esté mejor cuidado, tarde o temprano morirá y la ciencia no puede dar ninguna respuesta de vida eterna, que sólo la da la fe católica.

Hoy en día, ya se están viendo las primera operaciones de fetos fuera del vientre materno. Es perfectamente lícito y conveniente operar para prevenir o corregir una malformación. Nunca el diagnóstico prenatal debe ser la excusa perfecta para abortar.

Los avances médicos de la ciencia permiten acometer operaciones que hace año nos hubiesen parecido imposibles. Este es el caso de una operación quirúrgica que se ha llevado a cabo en Reino Unido que ha consistido en extraer del útero un feto de 24 semanas de gestación, operarlo y volverlo a recolocar en el interior.

El motivo es que al bebé de Bethan Simpson, de 26 años, y su marido Kieron le detectaron en una prueba rutinaria espina bífida, una afección que produce el mal desarrollo durante el embarazo de la médula espinal y puede afectar la capacidad del niño para caminar.