Lamentablemente en muchas parroquias modernas se ha perdido por completo el sentido de lo sagrado y por consiguiente el respeto debido a la casa de Dios.

El silencio, el respeto al lugar sagrado, desaparece por completo convirtiendo la iglesia en una discoteca, con música a todo volumen y bailes impropios de un templo.

Procuremos estar en la Iglesia con respeto y devoción y reparar estos actos sacrílegos.