Aparte del santoral constituido por santos, beatos, siervos de Dios y venerables, existe en la historia de la Iglesia un amplio número de cristianos ejemplares cuya vida atesoró virtudes heroicas en grado superlativo, aunque éstas no hayan tenido el reconocimiento oficial de la Congregación para la Causa de los Santos a la hora de santificar a estas figuras desconocidas.

Uno de estos santos desconocidos es el fraile capuchino Laureano de las Muñecas, cuya fascinante vida de heroísmo y entrega a los demás traemos a colación en este artículo, con la esperanza de sacarle del olvido, y tenga en la memoria de la Iglesia el lugar que se merece.

Su autor es Vicente…, cuyo padre conoció a fray Laureano de las Muñecas:

Mi padre vivió en un barrio muy humilde de Madrid, al lado del río Manzanares, que se llamaba Las Carolinas. Me hablaba a menudo  de un fraile capuchino que conoció: el Padre Laureano de las Muñecas, y me puse a investigar….

En el curso de mis pesquisas, encontré un libro que hablaba de él, que me fue dificilísimo de localizar porque está agotado: «P. Laureano María de las Muñecas. La audacia de un apóstol del suburbio», Ed. Hermanos Capuchinos.  Lo conseguí a través de las misioneras franciscanas del suburbio, una congregación religiosa femenina fundada por el Padre Laureano.

El Padre Laureano conoció al Padre Pío en persona.

El padre Laureano de las Muñecas fue un sacerdote capuchino español, que nació en León en 1890 y murió en Madrid en 1986. Su nombre de pila era Delfín Martínez Álvarez. Nació en la localidad de Las Muñecas (León), el 20 de diciembre n Bilbao. Estudió Filosofía y Humanidades en Santander entre los años 1907 y 1910 y dos años más en Bilbao. Estudió Teología en León entre los años 1912 y 1916. Se ordenó sacerdote en 1916. En la ordenación, como era costumbre en aquella época, cambia su nombre de pila por el de Laureano, y como apellido recibe el nombre de su localidad de origen: las Muñecas.Realiza el doctorado en la universidad Gregoriana de Roma entre 1916 y 1919. En 1919 lee su tesis doctoral que lleva por título “La Tarsis bíblica”. Entre 1919 y 1925, el Padre Laureano imparte clases de Teología en León y Salamanca. Entre 1925 y 1928 es nombrado superior en el convento de León.

En 1928 se traslada al convento de Jesús de Medinaceli de Madrid, donde permanece cuatro meses. Tras ello, es enviado  a Polonia en 1929, como profesor y restaurador de estudios en la provincia capuchina de Cracovia, donde permanece dos años y llega a aprender la lengua polaca. Al llegar allí, como no sabía polaco, se entendía con los frailes hablando en latín.

Tras su estancia en Polonia, parte a Tierra Santa, pasando por Budapest, Sofía, Atenas, Alejandría y Jerusalén. Permanece cuatro meses en Tierra Santa y regresa a Europa, pasando antes por Damasco. Se dirige a Italia donde conoce al Padre Pío de Pietrelcina.

Vuelve a Cracovia, donde permanece hasta agosto de 1931. Retorna a España y permanece en Santander hasta el comienzo de la Guerra Civil en julio de 1936. Ejerce como capellán castrense del bando nacional entre 1936 y 1939.

Nada más terminar la Guerra Civil, el Padre Laureano recibe el encargo de dirigirse a Ginebra para recuperar la imagen de Jesús de Medinaceli. Hizo el viaje en coche sufriendo incluso un accidente (cayeron a un río), y se dirigió al Palacio de la Sociedad de Naciones para localizar la imagen. La imagen presentaba sólo un ligero deterioro debido a las humedades de cuando fue ocultada en Madrid. El Padre Laureano y la imagen regresaron a Madrid en tren.

En 1941 se encuentra en Santander, cuando tiene lugar  un pavoroso incendio que destruye la ciudad. Este hecho pone de manifiesto las necesidades de los que lo han perdido todo, lo que hace que el Padre Laureano se vuelque en ayudarlos. En esas fechas funda la revista «El Santo». Desde 1948 a 1951 permanece en León.

En 1951 vuelve al convento de Jesús de Medinaceli en Madrid. Allí recibe la visita de la Junta de Caridad del barrio de Las Carolinas.

En aquella época, tras los destrozos de la Guerra Civil y la inmigración masiva de los pueblos a las grandes ciudades, se forman suburbios donde la gente habita chabolas en zonas sin urbanizar.

El comienzo de la labor de apostolado en el suburbio del Padre Laureano tiene lugar en el barrio de las Carolinas, un barrio humilde de Madrid que se encuentra entre el río Manzanares y la antigua carretera de Andalucía. Ya en 1951, se habilita una primera capilla provisional en el barrio.

El padre Laureano recorría todos los días los 6 km de distancia entre el convento de Jesús de Medinaceli y el barrio de las Carolinas andando, con unas sandalias, sin calcetines aun en pleno invierno.

Gracias a su impulso, en 1958 se inaugura la capilla definitiva con los edificios anejos en el barrio de Las Carolinas, uno de los cuales es ocupado por la Congregación de las Misioneras Franciscanas del Suburbio, congregación fundada por el Padre Laureano en esas fechas. También  funda una escuela de formación profesional y una guardería en Las Carolinas.

El padre Laureano también consigue materiales y organiza los trabajos para adecentar las humildes viviendas del barrio. El padre extiende su obra de apóstol del suburbio a otras zonas de Madrid como Orcasitas o La Celsa.

El padre Laureano también crea un Hogar Infantil en Ciudad Lineal y un albergue en Tablada, donde se realizan colonias veraniegas para los niños del suburbio.

En 1966 celebra sus bodas de oro sacerdotales.

Una de las principales obras del Padre Laureano fue la fundación de la Congregación de las Misioneras  Franciscanas del Suburbio, congregación que empezó su vida comunitaria en el Hogar Infantil de Ciudad Lineal en o de 1958.

El Padre Laureano de las Muñecas fallece en Madrid a la edad de 96 años, en septiembre de 1986.

Vicente González