Sí, sí; Jesús está realmente presente en la Santa Misa. El rey moro Ad-Abulet aprisionó a un sacerdote católico, llamado Genesio, y le preguntó si sabía hacer milagros.

-Sí –respondió Genesio- : tengo poder de convertir el pan, con pocas palabras, en el Cuerpo del gran Señor de los cielos, y el vino en su Sangre.

Rióse el rey de tales palabras, y mandó que le hiciera ver tal prodigio.

El sacerdote Genesio, inspirado de Dios, aceptó. Hizo que le preparasen un altar, y al día siguiente se vistió para celebrar la Santa Misa. El rey, con toda su familia y muchos vasallos, asistía atentísimo, y al momento de la Consagración vio, de improviso, cambiarse la Hostia en un bellísimo niño, que en las manos del sacerdote derramaba vivísimos rayos alrededor. Ante tal milagro creyó el rey en nuestra religión, e hizo que le instruyesen en la verdad de la fe católica, y poco después recibió el bautismo, junto con muchos de su reino.

El Rey moro Abulet, que reinaba en Murcia a principios del siglo XIII