Los católicos debemos tener la caridad como norma de vida, no obstante de todas las virtudes es la mayor, el amor a Dios y al prójimo (por amor a Dios). Si falla la caridad de nada sirven todas las demás virtudes como nos recuerda San Pablo.

Con frecuencia nos encontramos con hechos heroicos de altruismo que son muy edificantes, gente que se entrega a los demás desinteresadamente y actua como buen samaritano. Lo ideal sería que todas estas personas tuviesen fe (algunas la tienen) y lo hiciesen por amor a Dios, pero no necesariamente sucede así, pues muchas personas tienen una gran bondad natural, aunque por misterios de Dios no creen o no practican.

En cualquier caso si no tienen fe el mismo acto de generosidad le puede predisponer el corazón a abrazar la fe católica.

Les contamos una emocionante historia de un joven estadounidense, que se convirtió en el ángel de la guarda de una anciana, enferma, sola y sin recursos.

Chris Salvatore es un hombre de 31 años residente en West Hollywood. Al poco de vivir allí hizo muy buenas migas con una simpática vecina de avanzada edad llamada Norma Cook, que vivía sola. El joven pasaba a verla para hacerle compañía.

Cuando a la anciana le diagnosticaron leucemia Chris estuvo enseguida dándole apoyo. Norma no podía permitirse pagar una asistenta, algo que requería su enfermedad y en esas condiciones no podía estar sola.

El joven no se lo pensó dos veces y se llevó a la anciana a vivir con él. Como Chris tenía que trabajar puso un anuncio en internet para poder pagarle una asistenta, que lo atendiese cuando él estuviese trabajando.

En poco tiempo recaudaron una gran cantidad que  permitirá que Norma esté bien atendida en todo momento. Pero lo más importante para ella es la compañía y el cariño de Chris, que la considera como una segunda abuela.