Esperanza Puente fue madre joven y tras abortar hace veinte años se convirtió en una activista pro-vida. Desde entonces lucha para que las mujeres tengan la información y la formación. De los años que llegó a Madrid en la década de los 80 recuerda como vivió la época de las “libertades” que le hizo sin duda alejarse de la Iglesia y de Dios: “Lógicamente cuando empiezas a llevar una vida desordenada, Dios no cabe”, explica Esperanza.

Además en estos momentos volvió a quedarse embarazada, con un sentimiento de soledad y abandono, “Me ofrecieron el aborto como algo fácil, sencillo, indoloro y en 24 horas”. No le dio tiempo a pensar, nadie le informó sobre ello. Por ello en la actualidad Esperanza Puente ayuda a otras mujeres a no abortar. Fundó la Asociación Voz Post Aborto para ayudar a las mujeres a superar este trance.

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