Les vamos a contar la espectacular conversión de un musulmán llamado Charbel, para más INRI, en el més del Ramadán. Yendo camino de Beirut escuchó una voz del cielo que dijo: “Gloria a Jesús, el Hijo Dios, y gloria a la Virgen María, la Madre de Dios”.

Este hecho le dejó muy impactado, aunque la conversión definitiva vendría después tras recibir muchas gracias extraordinarias del Cielo. La Nochebuena de ese mismo año tuvo la dicha de ver a la Santísima Virgen que le dijo que no tuviese miedo, que Ella estaba a su lado mostrándole el camino.

Impactado por su hermosura sintió un profundo deseo de bautizarse, aunque no era sencillo dar el paso. Volvió a ver a la Virgen en Navidad durante tres años seguidos y ella siempre le daba el consuelo y la fortaleza para seguir confiando en Dios.

Charbel se decidió a buscar a algún católico que le ayudase a su bautismo. Una persona le presentó a un sacerdote, que le puso en contacto con un gran converso del islam llamado Juan Pablo y finalmente, tras la debida preparación, llegó el feliz día del Bautismo, que fue el día más feliz en la vida de Charbel. Estuvo llorando de alegría todo el día.

Al poco tiempo, tras ayudar a varios musulmanes en su proceso de conversión, decidió abrazar la vida religiosa para entregarse de lleno a Jesucristo, la razón de ser de su vida.