Viendo el siguiente artículo Diferentes tipos de católicos, ¿cuál serás? me he decido a escribir otro matizando algunos de los puntos planteados.

Cada vez es más común entre los católicos guais y chupipandis la moda de decir “he tenido un encuentro personal con Cristo”. No caemos en la cuenta de que es una expresión moderna con cierto tufillo protestante. Hay mucho de subjetivismo, de cimentar su fe en la experiencia de Dios, en la vivencia subjetiva de esa experiencia sensible. Cuando sabemos que la fe no es un sentimiento sino el asentimiento libre y racional a la verdad revelada. Para ellos la fe es solo la cara guay: plenitud, un don gratuito y maravilloso que los renueva y transforma y los lleva en volandas a la santidad, pero sin la cara amarga, la de la renuncia y ascesis, el agere contra ignaciano. No les hables de cruz, de sacrificio, de mortificación, hablales solo de Cristo resucitado.

Estas personas suelen tener mucha afición por leer la Biblia, que la interpretan a su manera sin tener mucha formación y sin preocuparse en como la ha interpretado la Tradición de la Iglesia.

Lo peor de ello es muchas estas veces estas personas hacen un distinción entre ellos (que han tenido ese encuentro personal) y los demás que no lo han tenido (dan por hecho que no lo han tenido) y los acusan ritualistas y de tener un cristianismo sin Cristo, muerto. Pareciera que Cristo solo resucitó para ellos, que tienen vida en el Espíritu (otro término protestante), todos los dones del Espíritu Santo y todo tipo de carismas. Es curioso que hayan copado todos y no hayan repartido ninguno a los de la fe muerta.

¿Qué sabrán ellos? ¿Quiénes son para juzgar las vidas de los demás y la relación de Cristo con cada alma?

Van repartiendo carnets de místicos. La verdadera santidad está en la identificación con Cristo, que se traduce en hacer su voluntad por amor, en hacer lo que más le agrada en todo momento, en la sólida práctica las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y las cardinales (justicia, templanza, prudencia y fortaleza). La verdadera santidad está la lucha contra los pecados capitales y en ejercitar las virtudes opuestas, en llevar una vida de oración y combatir contra los enemigos del alma (mundo, demonio y carne). Esa es la mejor manera de identificarse con Cristo, de amarle realmente, de nada sirve una devoción muy afectiva, si luego en la vida práctica no es efectiva.

No comprenden estas personas que es lo esencial de la santidad es hacer la voluntad de Dios (aunque sea en la más completa sequedad) y que no está en una experiencia sensible. Conozco muchos católicos que dicen haber tenido una experiencia con Cristo y que siempre está en su corazón, que leen a menudo la Biblia etc…y que están renovados por dentro y luego llevan una vida laxa en donde vale todo y su catolicismo es totalmente inconsistente.

Estas personas suelen criticar acérrimamente las prácticas de piedad tradicionales… y acusar a los que las practican de beatos, de soberbios, de fariseísmo y de cristianismo mustio y obsoleto frente a una manera de vivir la fe más espontanea y alegre y adaptada a los tiempos.

Estas personas suelen escuchar cantautores sensibleros, y estar muy abiertas al ecumenismo (no les importaría ir a un encuentro de Taizé y a lo que sea) y a un cristianismo buenista que no juzga, solo ama y hablar de amor, respetando las falsas creencias e ideas erradas de cada alma.

Más que afirmar con orgullo que son católicos apostólicos y romanos, se definen simplemente como cristianos, seguidores de Cristo. Los herejes protestantes (hermanos separados) también se definen como cristianos, seguidores de Cristo, renovados y afirman haber tenido un encuentro personal con Cristo….ah y por supuestos son grandes lectores de la Biblia que se la saben de memoria…pero completos desconocedores de la doctrina de los santos y doctores, de los Padres de la Iglesia, de la Teología etc.

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Redacción de Hispanidad Católica