La piedra filosofal es una sustancia perteneciente al mundo de la alquimia y de la leyenda. Creían que tenía el poder de transformar los metales más toscos en oro. Incluso se le consideraba un elixir de la vida que otorgaba la eterna juventud y la inmortalidad.

Esto es algo que está muy relacionado con una mentalidad hedonista e inmanentista de nuestro tiempo y que no acepta la verdadera realidad del hombre: el envejecimiento, la enfermedad y la muerte como fruto del pecado original. Por mucho que la ciencia alargue la vida del hombre hasta los 150 años vamos a envejecer y morir igual.

La verdadera piedra filosofal de la eterna juventud es vivir en gracia de Dios y buscar la vida eterna, una vida plena y feliz en el Cielo, conjunto de todos los bienes sin mezcla de mal alguno.

La alquimia está muy vinculada al ocultismo y al esoterismo, condenado por la Iglesia como superstición y pecado contra el mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas.

Lo cierto es que en la época medieval había una gran obsesión por la alquimia, por conseguir la famosa piedra filosofal que transformase metales pobres en el preciado oro y por conseguir la inmortalidad para el hombre. Aunque esto resultó siempre una quimera numerosos intelectuales tuvieron curiosidad por esta disciplina como Bacon o Flamel. Se dio además la curiosa circunstancia de que Bacon era franciscano.

 

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Redacción de Hispanidad Católica