Es dogma de fe la existencia del infierno y su eternidad. Una vez el alma cae en el infierno no saldrá jamás, pues el alma condenada ya no tiene tiempo para arrepentirse. Pasarán millones, trillones de años (por buscar una analogía para entenderlo) y seguirán allí sin poder salir con rabiosa desesperación.

Si uno piensa seriamente lo que debe ser eso le entra un sudor frío y un pánico increíble. Pues pensemos que la posibilidad de perdernos para siempre es real y no es tan difícil viendo nuestra debilidad contra el mundo, el demonio y la carne.

Dios nos ayuda y nos otorga los medios para salvarnos y nos da a María como Madre, pero nos tenemos que tomar muy en serio la oración para imitar a María buscando hacer en todo momento la voluntad de Dios y aspirando a la santidad.

Por eso es bueno meditar con frecuencia que ahora tenemos tiempo de arrepentirnos y de vivir en gracia de Dios (me refiero a los que no vivan en gracia). Pero si a esas personas les sorprende la muerte en ese estado, no es seguro que puedan hacer un acto de contrición perfecto, sucede en pocos casos, pues generalmente como se vive se muere.

Es una temeridad dejar algo tan serio como el eterno destino en manos de cualquier coyuntura, cuando la mejor manera de asegurar la salvación es vivir siempre en gracia.

De lo que hagamos en esta vida dependerá toda la eternidad. Meditemos estos versos:

¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo de morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
Triste cosa será, pero posible.
¿Posible? ¿Y río, y duermo, y quiero holgarme?
¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto?
Loco debo de ser, pues no soy santo.

Reflexionemos seriamente sobre el contenido de esta coplilla y no demoremos más la conversión. Aún estamos a tiempo. Pensemos, ¿qué no daría un condenado si en un hipotético caso (nos enseña la teología que es imposible) pudiese volver a la Tierra a confesarse y a reparar sus pecados para escapar del infierno?

¿Qué daría un condenado porque todo hubiese sido un mal sueño y por tener tiempo para volver atrás y confesar el pecado mortal o los pecados por los que se ha condenado?

¿Qué daría un condenado por poder volver atrás y evitar ese placer pecaminoso, ese adulterio, esa violación, ese sacrilegio etc?

Quería lector si lees estas líneas y aún no estás a bien con Dios te animaría a tomártelas muy en serio, quien sabe cuantas oportunidades tendrás de cambiar?

Recordamos que en los ejercicios ignacianos se medita sobre la gran misericordia que ha tenido Dios con nosotros, perdonando los pecados y esperando aún el arrepentimiento, pues se han dado casos de niños de siete años condenados al infierno por un solo pecado mortal. Cuantos se acuestan confiados en que tendrán tiempo para arrepentirse y ya no se levantan. Pobres infelices que duermen confiados en ese engaño y amanecen en el infierno.

1 Comentario

  1. Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de Nuestro Señor:

    Viernes 17 de mayo de 2013

    Mi amadísima hija, debes saber que todos los pecadores, especialmente aquellos que han hecho cosas terribles, deben venir a Mí. Yo ansío su atención y quiero traerlos dentro de Mi Corazón, porque los amo. Ellos serán perdonados inmediatamente si se armaran de valor y me invocaran para ayudarles a salir de su miseria. Nunca deben temerme, porque Yo Soy siempre Misericordioso. Ellos están más cerca de Mí que aquellos que profesan representarme en la Tierra, pero que son hipócritas, así como fueron los fariseos.

    Dadme vuestra mano. No importa que acciones hayáis cometido, Yo descenderé sobre vosotros. Mi Oración, dada a vosotros ahora, os traerá dentro de Mi Corazón y residiré en vosotros y seréis salvados.

    Cruzada de Oración (107) Sálvame del fuego del Infierno

    Soy un terrible pecador, Jesús.

    Por mis acciones, he causado sufrimiento desesperado

    a otros.

    Soy hecho a un lado como resultado.

    Ya no soy tolerado en la Tierra en ninguna parte.

    Rescátame de este desierto y protégeme de las garras del mal.

    Permíteme que me arrepienta.

    Acepta mi remordimiento.

    Lléname con Tu Fuerza y ayúdame a levantarme

    de las profundidades de la desesperanza.

    Te entrego a Tí, querido Jesús, mi libre albedrío, para que hagas en mí lo que quieras, para que pueda ser salvado del fuego del Infierno. Amén.

    Ve, hija Mía, en paz, pues Yo nunca abandonaré a aquellos que me suplican Misericordia.

    Vuestro Jesús

    Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a17-may-2013-seran-perdonados-inmediatamente-si-se-armaran-de-valor-y-me-invocaran-para-ayudarles-a-salir-de-su-miseria/

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