Lo primero de todo que hay que decir que la Iglesia, de la misma manera que tiene lista de santos canonizados, que pone como ejemplo a todo el orbe católico, no tiene una lista de condenados, por lo que no podemos saber con certeza si alguien está en el infierno.

Bien es cierto que en casos como el de Judas, ante las palabras de nuestro Señor de más le valiera no haber nacido podemos presumir su perdición, aunque no es dogma de fe propiamente dicho. Lo que es dogma de fe es la existencia del infierno y su eternidad. Los pastorcillos de Fátima quedaron aterrados tras la visión del infierno y comprobar como caían allí las almas de los pobres pecadores.

También ha habido casos en la historia de condenados que se han manifestado, como el caso de un profesor de universidad muerto con fama de santo. A raíz de esto, Bruno fundó la Cartuja y fue santo.

Con relación a la pregunta en cuestión, tenemos la obligación de ofrecer Misas y pedir por nuestros familiares y amigos con la esperanza (no la presunción) de que se hayan podido salvar y estén en el purgatorio. En caso de que ofrezcamos Misas por alguien que infelizmente se haya perdido para siempre, Dios aplica esas intenciones por un alma necesitada. Ha habido casos en la historia de personas que se han salvado in extremis (como privadamente fue revelado) a pesar de morir en circunstancias inciertas. De todas las maneras, en algo tan grave como nuestra eterna salvación eternas no esperemos a salvarnos por los pelos, sino pongamos todos los medios necesarios para asegurar la salvación (vivir en gracia, confesión frecuente, oración, Rosario, Escapulario etc.)