San Patricio (Saint Patrick) nació en Gran Bretaña en el año 385. En un momento de su vida, fue deportado como preso a Irlanda. Una vez liberado, se ordenó sacerdote católico, llegó a ser obispo y fue perseguido por los druidas y herejes pelagianos, ya que temían su creciente labor evangelizadora. En un Sábado Santo, prendió un gigantesco fuego que sus opositores paganos intentaron apagar.

Pese a sus ímprobos esfuerzos, no lo lograron y un druida rival se rindió afirmando que aquel fuego se extendería por la nación entera. Y efectivamente, la llama de Cristo se expandió por todo el país, y se convirtió al catolicismo. La legislación dio un giro de 180°: Las leyes nuevas fueron dictadas bajo inspiración católica. Los símbolos irlandeses, también, corrieron la misma buena suerte; Un ejemplo de ello es la famosa hoja formada por tres hojas de trébol, que representa tres personas en una, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo como un solo Dios verdadero, es decir, la Santísima Trinidad.

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Íñigo Bou-Crespins
Escritor por vocación y amor a las causas nobles. Mi licenciatura en Derecho no me ha impedido dedicarme profesionalmente al periodismo durante una temporada de mi vida, oficio que desempeñé en Intereconomía, casa en la que blandí la pluma, con más fuerza que la espada, cerca de 4 años. En el presente, no vivo solamente de escribir, sino de otros menesteres, al igual que Cervantes, pero es una afición que sigo cultivando como colaborador en diversos medios de comunicación y a través de mi blog, El Despacho de Don Pepone, el cual goza ya de más de 1 millón de visitas