Hollywood está considerado como la gran meca del cine mundial, ya que desde 1857 es el centro neurálgico del cine estadounidense, sin duda el de más importancia y repercusión en todo el mundo. En Hollywood se han producido la mayoría de grandes clásicos del cine mundial. Si bien es verdad que antiguamente las películas eran mucho más decentes que ahora y tenían el veneno de forma más sutil, en los últimos años la degradación moral de muchas de las películas que se producen en Hollywood es más que evidente.

Es curioso que en medio del epicentro del cine mundial, en pleno corazón de Hollywood, se halle un convento de religiosas contemplativas, que con sus oraciones hacen el agere contra a esta gran fábrica de depravación que suelen ser en muchos casos estos importantes estudios cinematográficos.

La influencia de Hollywood sigue siendo fundamental en millones y millones de almas en todo el mundo, pues con su numerosas películas crean influencia y marcan tendencia en los cinco continentes.

Las dominicas del Monasterio de los Ángeles, fieles al espíritu de padre Santo Domingo, fundador del Rosario, son fieles devotas de esta oración mariana, que es un poderoso instrumento para cambiar los corazones. Lo rezan, con una intención muy especial, la conversión, si es posible, de Hollywood, que en general suele producir contenidos anticristianos cada año más agresivos.

Desde su fundación en la primera mitad del siglo XX han pasado por el convento numerosos actores como Bob Hope o Debby Reynolds. El Patrick Peyton, gran apóstol de Rosario, iba con mucha frecuencia e infundió a la religiosa este espíritu combativo para a través del Rosario cambiar la sociedad y la regeneración de las buenas costumbres en las familias y en todos los ámbitos. Especialmente el cine, junto con los medios de comunicación, ha sido el principal elemento disolvente que ha ido cambiando las mentalidades de las sociedad católicas, hoy lamentablemente paganizadas.

El monasterio tiene una capilla de Adoración Perpetua, y las religiosas destacan zona por su profunda devoción a la Eucaristía siendo pararrayos de todos los pecados de la humanidad, especialmente los de la industria del cine y que mejor manera que rezar allí mismo, en el mismo corazón de Hollywood.

Fuente original: Cari Filii