El Beato Juan Duns Escoto y su relación con España

Declarado Beato en 1993, Juan Duns Escoto (1266-1308), además de ser el gran filósofo del Voluntarismo, mantuvo un cierto contacto con España a través de dos de las personas más próximas de su círculo: un gallego y un aragonés.

La filosofía del inglés franciscano Beato Juan Duns Escoto (1265-1308), llamado Doctor sutil por la agudeza de su penetrante pensamiento, ocupa un puesto más bien monumental en su momento histórico, ubicado a caballo de dos siglos que implican a su vez dos tendencias enfrentadas: el siglo XIII, con la apoteosis de la Metafísica; y el siglo XIV, con la desintegración de la Escolástica. En este breve artículo-reseña destacaremos los vínculos de Escoto con España a través de sus relaciones con dos notables ingenios coetáneos suyos: Gonzalo de Balboa y Antonio Andrés.

Escoto, que estudió y enseñó en Oxford, pasó de allí en 1304 a la Universidad de París, donde tuvo por maestro al franciscano gallego Gonzalo de Balboa (? – 1313), a quien el Beato terminaría sustituyendo en la cátedra. Balboa, nacido en Lugo y también conocido como Gonzalo Hispano, fue un sólido defensor de la corriente agustiniana en filosofía. Su producción es muy amplia, pero apenas conocida. Se sabe además que asistió al Concilio de Vienne (1311-12), célebre porque en él se abolió la Orden del Temple.

La relación de Escoto con España no termina aquí, como hemos dicho: su amanuense fue un aragonés, Fray Antonio Andrés (ca. 1280 – ?), docto franciscano de Tauste (Zaragoza), quien dejó al menos una obra de importancia con sus Quaestiones super XII libros Metaphysicae Aristotelis. Poco más se sabe de su biografía.

En París, Escoto fue en dos ocasiones expulsado de la Universidad, pero no por razones filosóficas, sino políticas. Este Beato y notable pensador, plantea las cuestiones filosóficas de modo original y profundo. Es por ello considerado un autor difícil por sus finuras intelectuales, y aunque no dejó un sistema acabado de pensamiento, supo plantear cuestiones que sus discípulos irían luego desarrollando.

En futuras entregas iremos profundizando, Dios mediante, en la filosofía de este maestro medieval.

José Antonio Bielsa Arbiol