El papa admitió que cuando el reportero se marchó se “conmovió”y “lloro”. “Lloré porque no entra en mi cabeza, en mi corazón, tanta crueldad, o ver ahogarse en el Mediterráneo, en lugar de convertir los puertos en un puente”, dijo Francisco. “Ese alambre con cuchillas, no me lo podía creer”, repitió el papa apesadumbrado.

La Vanguardia