Muchas veces he pensado que casi nadie vive la Cuaresma con verdadero espíritu penitencial. Se han suprimido las grandes penitencias y mucha gente vive en Cuaresma sin que nada cambie en sus vida. Han desaparecido las misiones populares en donde grandes predicadores exhortaban a la conversión.

Hoy la Cuaresma, ese tiempo de desierto ha desaparecido porque nadie quiere retirarse a la soledad y el ritmo de la vida moderna no detiene su curso.

Prácticamente no hay ninguna diferencia entre la Cuaresma, la Pascua o el Tiempo Ordinario. Y lo que es peor, muchas veces esperamos la Semana Santa para disfrutar unos días de vacaciones en un lugar paradisíaco que nada tiene que ver con la Semana de Pasión.

De la misma manera que las Navidades se han paganizado y comercializado, lo mismo sucede con la Semana Santa, que en muchas latitudes coincide a veces con la semana de la nieve, cuando no con la temporada de playa o de piscinas.

La mejor manera de vivir la Semana Santa santamente es participar en los Oficios con espíritu de recogimiento y actitud de meditación. Lo ideal sería hacer unos Ejercicios Espirituales o Retiro en esos días, aunque en cualquier caso esa semana debemos contemplar la Pasión de Cristo con firme propósito de conversión. Sólo así, con esa actitud de oración y penitencia, podremos disfrutar verdadera de la alegría de la Pascua.

 

También te puede interesar...

Artículo anteriorFelicidad a cambio de libertad
Artículo siguiente“¡Dios mío, si existes, haz que Te conozca!” Espectacular conversión de Carlos de Foucalud
Hispanidad Católica
Redacción de Hispanidad Católica