Ser coherente con la fe y defender la vida, a veces te puede costar el puesto de trabajo como le pasó a un taxista de Uber en Estados Unidos.

La historia es la siguiente:

Una mujer fue obligada a bajar del taxi cuando nuestro heroico taxista se percató de que la estaba llevando a una clínica abortista.

La chica estaba decidida a abortar al tener un embarazo no deseado. El conductor al persuadirse de lo que iba a hacer la joven, le dijo con rotundidad que no debía hacerlo, que era algo terrible, pues su esposa estaba embarazada y tener un hijo era algo maravilloso.

“Después ‘lamentarás este aborto todos tus días’ es un terrible error”, agregó. La chica contuvo las lágrimas y no quiso mirar al conductor.

A mitad de camino el conductor detuvo el taxi y le dijo: No puedo en conciencia llevarte a esa clínica.

La estudiante al bajar del taxi lloró desconsoladamente. Intentó en vano llamar a sus padres y no los localizó. Finalmente llamó a su novio que la calmó y vino a buscarla en taxi para ir a la clínica abortista.

Al día siguiente la chica denunció al taxista, que fue despedido por negarse a llevarle a la clínica y por dar un rodeo con la intención de ganar tiempo e intentar persuadirla de que no cometiera el horrible crimen del aborto.

Hoy es el mundo al revés, en las redes sociales todo el mundo se indignó con la actitud del taxista y alabó la decisión de abortar de la joven.

En cualquier caso hay que seguir denunciando que el ABORTO ES UN CRIMEN ABOMINABLE Y HAY QUE OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES.