La incorruptibilidad es aquella cualidad que tiene el cuerpo del difunto, por el cual no se descompone con el paso de los años, pese a no ser embalsamado el cuerpo. En la religión católica se considera un signo de intervención divina, aunque no se da en todos los santos, solo en algunos de ellos, algo que desconcierta a la ciencia moderna.

Hay muchos santos incorruptos, pero uno de los que mejor se conserva es sin duda el Santa Bernadette Soubirous. A continuación le contamos algunos detalles concretos sobre el perfecto estado en el que se sigue encontrando su cuerpo.

Santa Bernadette, la famosa pastorcita de Lourdes que tuvo la inmensa dicha de ver a la Virgen y de cautivar con su sonrisa angelical fue religiosa y murió muy joven cuando solo contaba con 35 años de edad.

En su proceso de canonización se procedió a desenterrar el cadáver y cual fue la sorpresa de los médicos, pues su cuerpo estaba totalmente intacto, incluso los dientes y las uñas y se conserva así hasta nuestros días. En cambio el Rosario que portaba en sus manos estaba oxidado y el hábito húmedo.

Coincidiendo con su beatificación se procedió una nueva exhumación del cuerpo que continuaba incorrupto,​ aunque esta ves el rostro mostraba manchas y pérdida de color en la piel, que se puede deber a ser expuesta al aire después de su entierro. La empresa de Pierre Imans fabricó unas finas capas de cera para su cara y sus manos.

Posteriormente el cuerpo fue trasladado al convento de San Gildard de Nevers. Hoy esta expuesto para la veneración en un relicario de cristal, donde acuden miles de devotos de todo el mundo a pedir gracias a la santa.

Lo más impresionante de todo es que más de 100 años después de su muerte, su cuerpo todavía conserva sangre líquida. Hoy, si estuviera viva, tendría 175 años.