Tras el último caso mediático de eutanasia que se ha dado en España se ha abierto de nuevo el debate en la opinión pública, aunque para la Iglesia no hay nada que debatir, pues la moral católica siempre ha defendido la vida desde su concepción hasta su muerte natural.

Se ve claramente que está siendo un campaña perfectamente preparada y orquestada para sensibilizar a la sociedad en favor de la eutanasia con argumentos falaces. Alegan en el supuesto derecho de quitar la vida a una persona para evitar el sufrimiento y apelan al falso concepto de muerte digna.

Además en esta ocasión el cruel momento en el que la enferma tomaba el líquido ha sido grabado en vídeo y los medios se han regodeado en sacarlo. El esposo le pregunta a la enferma si quiere morir y ella responde afirmativamente y le administra el veneno letal. Se da la gran contradicción, de que por un lado los propios medios anticlericales reconocen la crudeza de las imágenes, pero otro lado defienden ese modelo de muerte a toda costa.

El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha declarado con firmeza que la eutanasia no puede ser nunca la solución y que la Iglesia se opone totalmente a ella en cualquier supuesto.

Lo ha afirmado  en la rueda de prensa tras preguntarle su opinión sobre  el suicidio asistido el pasado lunes de María José Carrasco, enferma terminal, ayudada por su esposo, Ángel Hernández, quien pasó la noche detenido para ser liberado después.

Para Argüello, estamos hablando de un caso de “muy sensible” con vistas a legalizar la eutanasia. Todos los partidos a excepción de PP y VOX están a favor de legalizar la eutanasia.

La Iglesia apuesta por los  paliativos, sin ningún tipo de “ensañamiento terapéutico”. La eutanasia no se contempla en ningún caso.