Ayer celebramos el centenario de San Francisco Marto. Es un buen momento para encomendarse a él, pues con solo diez años de vida dio un gran ejemplo de madurez cristiana. Alma contemplativa quería siempre consolar a Jesús Sacramentado, Jesús escondido lo llama él. Y fue un gran apóstol del Santo Rosario, pues siendo niño acabó rezando varios al día con gran devoción.

El próximo 13 de mayo se cumplirán ya dos años de su fecha de canonización y el santo al igual que Jacinta ya han concecido multitud de gracias y favores a sus devotos.

Les invitamos a rezar una sencilla oración a Dios, por intercesión de San Francisco y Santa Jacinta.

Nuestra Señora de Fátima,

tú que elegiste a Francisco y Jacinta, dos pastorcitos pobres y simples,

para anunciar al mundo los deseos
de tu Corazón Inmaculado,
ayúdanos a recibir tu mensaje de conversión, para que liberados del pecado
podamos vivir una vida nueva.

Santos Francisco y Jacinta,
ustedes que rezaron intensamente,
haced que el momento de la oración diaria sea el corazón de cada día.

Ustedes, que aunque eran niños
fueron capaces de ofrecer
grandes sacrificios a la Virgen María
para la salvación de los pecadores, ayúdennos a no desperdiciar
las pequeñas cruces cotidianas
sino a transformarlas en ofrendas preciosas
y agradables a Dios
para la salvación del mundo.

Nuestra Señora de Fátima,
por intercesión de los Santos Pastorcitos Francisco y Jacinta,
cuida a todos los niños del mundo, especialmente a los más pobres
y abandonados.

Haz que también ellos encuentren
en tu Corazón inmaculado y materno,
refugio y protección.

¡Santos Francisco y Jacinta,
rueguen por nosotros!