Poco a poco vamos sabiendo más del famoso incendio de Notre Dame y valorando aquellas piezas que hemos podido conservar, casi de milagro.

La aguja de la catedral de París, que cayó derrumbada en el incendio sufrido por el templo parisino tenía en su cúspide un gallo que albergaba tres reliquias. Una espina de la corona de Nuestro Señor y reliquias de san Dionisio y santa Genoveva.

El gallo era uno de los muchos emblemas del famoso templo, símbolo de la cristiandad y milagrosamente no fue destruido con la fuerte caída, sino solo sufrió unas abolladuras que podrá ser reparadas.

Uno de los restauradores de monumentos, con mucha sorpresa y alegría logró hallar el gallo entre los escombros. La figura está sensiblemente deteriorada por el fuerte impacto de la caída libre de varios metros de altura. No obstante podrá ser restaurado y reincorporado al conjunto.

 

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Redacción de Hispanidad Católica