Han llegado los tiempos en los que al bien le llamaran mal y al mal bien. Por surrealista que parezca un médico está siendo juzgado por cumplir con su obligación de salvar vidas y negarse a abortar. Menos mal que la sociedad argentina ha reaccionado en su defensa y esperemos que con la presión social que está haciendo el médico quede libre de cargos.

Tuvo lugar en la localidad Cipoletti, Argentina una multitudinaria marcha en defensa del doctor Leandro Rodríguez Lastra, médico que fue llevado a juicio por negarse a practicar el crimen del aborto en la zona de Río Negro.

¿Su crimen? Salvar la vida de la madre y la del niño

Hace dos años el facultativo logró salvar de la muerte a una muchacha de 19 años y a su hijo al sexto mes de embarazo. El bebé pesaba solamente medio kilo, por lo que el doctor decidió seguir con el embarazo y no practicar el aborto, por lo que, por surrealista que padezca, fue denunciado y llevado a juicio.

Durante el tiempo que duró el proceso, centenares de ciudadanos, organizaciones a favor de la vida, representantes de la clase política, médicos y de otras profesiones se desplazaron hasta el tribunal en apoyo del doctor pidiendo que fuese absuelto.

Paradójicamente la doctrina católica nos recuerda que la cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

Rogamos oraciones para el médico sea absuelto y les dejamos con el cartel de la reciente marcha en su defensa.

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