Gracias a Dios los jueces dan la razón a los padres, muy católicos, que siguen luchando heroicamente por mantener con vida a su hijo dando un gran ejemplo a todo el mundo a favor de la vida.

Tras la petición de los progenitores de Vincent Lambert, la Corte de Apelaciones de París (Francia) mandó que se le restablezca la alimentación que se le había quitado recientemente. De momento los padres ganan seis meses hasta que se vaya resolviendo el asunto en los juzgados. El asunto divide a la opinión pública francesa y mundial entre los detractores y partidarios de la eutanasia, dos posturas irreconciliables.

La Corte dio orden “al Estado francés de hacer respetar las medidas exigidas por el Comité Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad. Los abogados de los padres de Vincent afirmaron con alegría: “¡Hemos ganado!”. Mostraron un video de Lambert cuando supo que iba a morir y se puso a llorar.

Recuerda el Catecismo que aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible.

Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable.

Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre (cf. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Iura et bona).