Poner la otra mejilla no significa dejarse avasallar ni que nos insulten impunemente.

Si nos insulta un protestante en primer lugar hay que hacer respetar el buen nombre de la Iglesia y responder con firmeza viril, aunque con mansedumbre y sin ira. Si se puede dialogar hay que refutar sus argumentos, aunque en la mayoría de los casos la experiencia dice que es inútil el diálogo y es mejor alejarse o no entrar al trapo, no dejar que nos enreden en sus redes de sofismas y que destilen con odio los mismos tópicos de siempre contra la Iglesia.

Y lo más importante rezar por estas personas para que abandonen la herejía protestante y vuelvan a la verdadera Iglesia de Cristo, la Católica, es el mejor acto de caridad que podemos tener con ellos.

En general no es bueno entrar al trapo en esa guerra de guerrillas, en mi caso concreto lo hice durante un tiempo y veo que no sirve de nada. En lo que sí que creo firmemente es en los tres pilares básicos:

ORACIÓN: Lo más importante rezar para ser santos, para hacer la voluntad de Dios y para que todo el mundo se salve en la ÚNICA IGLESIA que fundó Cristo LA CATÓLICA.

FORMACIÓN: Es importante formarse bien, conocer el Catecismo, la Teología Moral y Dogmática, apologética etc.

ACCIÓN: Es importante una actitud militante y estar dispuesto para acciones concretas en la calle: protestas, actos de desagravio etc.