Siempre tiene algo de misterioso las ciudades que han quedado sepultadas bajas las aguas sobre todo cuando al cabo de los años salen a la luz exhibiendo en cierta manera un reflejo del pasado, de un mundo maravilloso y extinto.

En la localidad de Apicpac, en Chiapas sus habitantes están muy contentos por el nuevo hallazgo bajo las aguas del pantano  Malpaso. La fuerte sequía que asola la región ha hecho que bajase considerablemente el nivel de las aguas de la presa y pudiesen emerger de nuevo las ruinas del antiguo Convento de Santiago Apóstol, del siglo XVI y estilo barroco que fue sumergido bajo las aguas en el año 1966.

Lo más bonito de todo es la fachada que todavía se puede apreciar muy bien como aparece en la foto, a pesar de llevar décadas sumergida bajo las aguas.

Antonio González Hernández narra que hace casi 60 años los habitantes de Quechula se llevaron un gran disgusto al saber que se iba a construir una de las presas hidroeléctricas más grandes del país, la central Nezahualcóyotl, popularmente conocida como presa Malpaso, que se acabó de contruir en 1966.

Los habitantes del lugar se vieron forzados a dejar con pena las tierras de sus padres, en las que el Convento de Santiago Apóstol, era un emblema. El único resto que da fe del antiguo pueblo es el Convento de Santiago Apóstol, un portentoso monumento de la época colonial que se mantiene en pie a pesar de tantos años de agua y movimientos sísmicos. El monumento se podría conservar mejor pues en el seísmo de 2017 varias de sus paredes se vinieron abajo y otras quedaron en mal estado.

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