Nos dejó Jean Vanier, Dios lo acoja en su seno

Ese es el deseo cuando muere una persona virtuosa que haya ido al cielo, y por ello hay que rezar para se haya salvado y esté el menor tiempo posible en el purgatorio. No hay que dar por hecho que nadie se ha salvado.

Recientemente nos dejó a la edad de 90 años Jean Vanier, sin duda una de las personas que dejan huella por su labor caritativa, de entrega a los demás irradiando alegría, paz y bondad. Militar de vocación, dejó el ejército en su mejor momento para dedicarse de lleno a las cosas de Dios.

Vanier creó una organización para ayudar a personas discapacitadas y para integrarlas en la vida de la Iglesia. El Arca nació hace más de 50 años. Había dejado la Marina canadiense para ocuparse por completo en la evangelización, pero no sabía con precisión donde lo quería el Señor y lo tuvo que ir discerniendo con el tiempo.

Antes que nada decidió formarse bien y cursó Teología y Filosofía llegando a impartir clases en la Universidad de Toronto. En ese momento conoció una persona que sería crucial para ver clara su vocación y su misión. Se trata del religioso de la orden de Santo Domingo Thomas Phillippe, que le hizó comprender lo bonito del servicio, especialmente servir a los más débiles y necesitados. Se le abrió un gran campo de apostolado en las personas con alguna deficiencia o discapacidad y bajo su supervisión y apoyo fundó el Arca, una asociación para ayudar e integrar a las personas inválidas.

Sien embargo no sería la única organización que fundaría, pues al cabo de un tiempo cuando estaba visitando Lourdes tuvo la inspiración de crear junto con Marie-Hélène Mathieu: Fe y Luz, grupos de encuentro, que congregan a discapacitados, familiares y allegados para rezar y poner en común su testimonio. Hoy en día son más de 1000 grupos distribuidos en 86 países.

Una característica singular es que en la organización no hay voluntarios, pues son los propios discapacitados, en mayor o menor grado, los que se ayudan entre sí, algo que hoy en día es un auténtico milagro moral.

No hay cosa más bonita que pasar por la vida haciendo el bien como Jesús y dejando ese legado de que el catolicismo está vivo en las obras de amor servicio.

COPE