Cada vez son más los deportistas y famosos que no tienen ningún tipo de miedo o respeto humano de manifestar públicamente su fe y su amor a Jesucristo. El hecho en sí es muy positivo y sirve de ejemplo a mucha gente, si bien es cierto que ese amor a Cristo debe ir acompañado de buenas obras y el amor afectivo debe ser efectivo, pues ya dijo Cristo que quien le ama cumple sus mandatos.

En la final de la Champions de ayer, el portero del Liverpool, Alisson Becker, que tuvo una actuación decisiva, lució en la celebración una sobria camiseta blanca, que hubiese pasado desapercibida si no hubiese tenido dos signos muy significativos, la cruz y el corazón, como pueden apreciar en la fotografía. Una imagen que ha dado la vuelta al mundo, pues ayer Becker fue uno de los grandes focos de atención de la histórica final.

La cruz que es escándalo y necedad para los impíos es fuente de esperanza para el creyente. En la cruz de Cristo, que murió por nuestros pecados, encontramos el verdadero sentido a nuestras vidas.

Felicitamos al famoso guardameta por ese pequeño gesto, que es un gran gesto si verdaderamente como creemos lo siente de corazón. Más que criticar que si es un solo un postureo bla bla bla….que no conduce a nada, debemos de preguntarnos si nos avergonzamos de Cristo en nuestra vida y tenemos respetos humanos en ambientes que nada tienen que ver con la fe, con la parroquia….