Las generaciones futuras no podrán comprender como se cometían crímenes tan horrendos como el aborto y con el visto bueno de gran parte de la sociedad y de las leyes de muchos países. El aborto es actualmente con diferencia la primera cusa de mortalidad en el mundo, superando cinco veces a la segunda causa, como verán a continuación.

Según los informes fiables de Worldometers casi 42 millones de seres humanos fueron abortados en el mundo el último año, convirtiéndose en la principal causa de mortalidad en el mundo.

Frente a los 41.9 millones de abortos las oteas causas de muertes fueron mucho más bajas 8,2 millones de personas murieron de cáncer, 5 millones por culpa del tabaco y 1,7 millones murieron de VIH / SIDA.

Mundialmente hablando un 23 por ciento de los embarazos acabaron en abortos, y por cada 33 nacimientos, diez bebés fueron abortados.

La Iglesia nos recuerda que la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 1, 1).

Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral. La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae

Fuente original: Diario de Colón