Tradicionalmente las despedidas de solteros suelen ser abominables, una ciénaga de inmoralidad, mal gusto y degeneración en todos los ordenes. Es uno de los mayores síntomas de desacralización de la sociedad. Siempre me parecieron repugnantes y jamás participé en ninguna.

Por eso me ha llenado de alegría la noticia de una joven brasileira que celebró la despedida de soltera conforme Dios manda, esto es rezando ante el Santísimo Sacramento. No hay mejorar manera de pedir por la santificación y felicidad del matrimonio haciendo la voluntad de Dios en pobreza o riqueza, en salud o enfermedad.

Verónica Mendes difundió el hecho en las redes sociales siendo un gran ejemplo de edificación para mucha gente que apoyó su iniciativa. Entonces, ¿por qué no luchamos para acabar de una vez por todas con esa bochornosa práctica?

Mendes narró esa noche así: “fui conducida hasta la capilla y estaba Jesús, esperándome. La capilla adornada con pétalos de rosas, que evocaron el gran amor que nos tiene el Dios Encarnado. El nombre de mi novio y el mío estaban cerca del Sagrario y había un velo para las jóvenes casadas. Fue bonito y emotivo”.

Oración por la santificación de los matrimonios

Señor, Padre santo,
Dios omnipotente y eterno,
te damos gracias y bendecimos
tu santo Nombre: tú has creado
al hombre y a la mujer
para que el uno sea para del otro
ayuda y apoyo. Acuérdate hoy de nosotros.

Protégenos y concédenos
que nuestro amor sea entrega
y don, a imagen de Cristo y de la Iglesia.
Ilumínanos y fortalécenos en la tarea
de la formación de nuestros hijos,
para que sean auténticos cristianos
y constructores esforzados de la
ciudad terrena. Haz que vivamos
juntos largo tiempo, en alegría y paz,
para que nuestros corazones
puedan elevar siempre hacia ti,
por medio de tu Hijo en el Espíritu Santo,
la alabanza y la acción de gracias. Amén.