No hay marcha atrás Vicent Lambert está sentenciado a muerte sin que se pueda ya apelar ni hacer nada por evitarlo. La cultura de la muerte se cobra un nuevo triunfo frente a que los padres de Lambert, que son católicos, han luchado hasta el final por evitarlo.

El fallo del Tribunal de Casación fue tomado tras un pleno de 19 magistrados. Y, efectivamente, es inapelable.

En las próximas horas o días, los médicos que cuidan a Vincent procederán a sedarlo y a dejar de darle alimento e hidratación, es decir lo matarán vilmente por mucho que se quiera disimular.

El prelado de parís Mons. Aupetit, médico  y sacerdote, aseguró que el caso es muy parecido al de Michael Schumacher y señaló que el país galo debía escoger entre la civiliación del amor o la de los residuos y la basura.

Los padres denunciarán por asesinato a las personas implicadas. Los abogados de los padres amenazan con perseguir penalmente por homicidio a los médicos y responsables políticos responsables de acabar con la vida de su hijo.